Las definiciones se dieron en la previa de la 32.ª Conferencia Industrial de la UIA, que reunirá a empresarios, gobernadores y funcionarios nacionales. Bajo el lema «Talento Argentino, la fuerza que transforma», el encuentro buscará destacar el papel del conocimiento, la innovación y la inteligencia artificial en el desarrollo productivo del país.
Rappallini sostuvo que Argentina atraviesa una etapa de transición y que el sector empresario está preparado para afrontar los desafíos de una economía cada vez más vinculada con el conocimiento. Sin embargo, remarcó que la recuperación requiere condiciones macroeconómicas estables, acceso al crédito, infraestructura adecuada y una reducción de la carga impositiva.
El titular de la UIA señaló que la normalización económica debe comenzar por consolidar la baja de la inflación, ya que eso permitiría fomentar el ahorro y ampliar las posibilidades de financiamiento. También cuestionó la presión fiscal argentina, que, según afirmó, llegó al 56%, y pidió avanzar en mejoras de rutas, energía y puertos, además de fortalecer la capacitación de los trabajadores frente a los cambios tecnológicos.
De cara a la conferencia, Rappallini adelantó que uno de los principales mensajes para la dirigencia política será la importancia de la industria como generadora de empleo, riqueza, conocimiento y actividad empresarial en todo el territorio. El encuentro contará con la participación de funcionarios como Diego Santilli y Luis Caputo, además de gobernadores, empresarios pymes y especialistas en inteligencia artificial.
El dirigente industrial identificó tres desafíos centrales para el sector: recuperar la actividad, competir en un escenario internacional más exigente y reducir los costos internos. Para avanzar en esa agenda, consideró necesario mejorar la productividad, incorporar tecnología, eliminar distorsiones impositivas y laborales y facilitar el crédito destinado a la reconversión de las empresas.
También reclamó medidas para combatir el contrabando y la informalidad. En ese sentido, destacó un acuerdo firmado con el Gobierno para reforzar los controles y sostuvo que la competencia solo puede ser efectiva cuando todos los participantes operan bajo condiciones similares.
Rappallini consideró que la caída de la actividad es actualmente el problema más urgente, aunque advirtió que el costo argentino seguirá siendo un obstáculo cuando la economía comience a recuperarse. Según explicó, la combinación de impuestos, costos laborales, dificultades de financiamiento, infraestructura insuficiente y falta de capacitación encarece la producción local.
Como respuesta, la UIA propuso avanzar en un pacto fiscal, federal e industrial que permita reducir los impuestos nacionales, provinciales y municipales. El objetivo es acercar la presión tributaria argentina a la de países de la región como Paraguay, Brasil y México, para que las empresas locales puedan competir en mejores condiciones.
Uno de los puntos que más preocupa al sector es el avance de las importaciones chinas. Rappallini mencionó especialmente el ingreso de vehículos que acceden a un cupo sin pagar aranceles y cuestionó la desigualdad de condiciones frente a los fabricantes nacionales, que deben afrontar impuestos sobre las autopartes y otros costos de producción.
En ese contexto, el presidente de la UIA volvió a impulsar la creación de un «RIGI industrial», un régimen de incentivos orientado a mejorar la competitividad de las empresas manufactureras. La propuesta, que la entidad viene planteando desde el año pasado, busca acompañar a los sectores más afectados por la apertura comercial y facilitar la adaptación a las nuevas condiciones económicas.
El esquema contempla que los aportes patronales puedan computarse a cuenta del IVA, con el objetivo de reducir el costo de la mano de obra. También propone habilitar el cómputo del impuesto al cheque contra el IVA, ampliar la reducción de ingresos brutos y revisar las tasas municipales.
Entre las medidas planteadas figuran, además, una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, en línea con el régimen de incentivos para grandes inversiones, y un sistema de amortización acelerada para facilitar las inversiones de las pequeñas y medianas empresas.
Según Rappallini, estas herramientas permitirían reducir costos operativos, incentivar la formalización y acompañar la reconversión tecnológica de compañías que no pudieron actualizar sus estructuras productivas. El dirigente sostuvo que muchas industrias atraviesan dificultades para adaptarse a la transición actual sin medidas que corrijan las desventajas acumuladas.
La inteligencia artificial será otro de los ejes de la Conferencia Industrial. Rappallini la definió como una de las transformaciones más importantes de la historia y señaló que su impacto no se limitará a la automatización de procesos, sino que también modificará los productos, los materiales y la organización de los negocios.
Entre los sectores que podrían experimentar cambios mencionó la industria alimentaria, la construcción, los medicamentos y el desarrollo de nuevos materiales. Por eso, consideró fundamental que las empresas argentinas incorporen estas herramientas y se mantengan actualizadas frente a los avances internacionales.
Al evaluar la gestión de Javier Milei, que cumplirá tres años en diciembre, Rappallini destacó el orden macroeconómico, la reducción de la inflación, los cambios en la legislación laboral y algunas rebajas impositivas, como las aplicadas a las exportaciones. No obstante, sostuvo que todavía quedan pendientes la recuperación del crédito, nuevas reducciones tributarias y la normalización de la actividad.
El titular de la UIA cuestionó que la industria haya sido uno de los sectores más afectados durante la transición económica, debido a la caída de la producción y la apertura comercial sin una corrección simultánea de los costos internos. En ese marco, consideró positivo que el Presidente reconozca las dificultades que atraviesan las empresas y señaló que el sector privado necesita condiciones que le permitan volver a impulsar el crecimiento.
Por último, Rappallini expresó preocupación por el clima político de cara a las elecciones de 2027. Advirtió que los períodos electorales suelen estar atravesados por confrontaciones y agresiones, y pidió que la discusión pública se concentre en las políticas económicas y las medidas necesarias para impulsar el desarrollo del país.
Para el dirigente industrial, el desafío consiste en sostener la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, generar condiciones que permitan recuperar la producción, ampliar las inversiones y mejorar la capacidad de las empresas argentinas para competir en el mercado internacional.
















