La industria pyme atraviesa un escenario de creciente deterioro, con una fuerte caída de la producción, pérdida de puestos de trabajo y expectativas cada vez más desfavorables. Durante el tercer trimestre de 2026, la actividad manufacturera de las pequeñas y medianas empresas retrocedió 11,9% interanual, mientras que el empleo disminuyó 5,6%. A esto se suma una caída de la confianza empresarial hasta su nivel más bajo desde 2023.
Los datos surgen de la última Encuesta Coyuntural de la Fundación Observatorio PyME, elaborada a partir de un relevamiento realizado entre el 28 de septiembre y el 16 de octubre sobre una muestra representativa de 400 empresas manufactureras de todo el país. El universo analizado comprende unos 16.000 establecimientos industriales que emplean entre 10 y 250 trabajadores y generan más de 560.000 puestos de trabajo formales.
La comparación con el trimestre anterior también reflejó un retroceso: la producción cayó 4,7% en términos desestacionalizados y la ocupación se redujo 1,8%. Los indicadores que anticipan el comportamiento futuro del sector tampoco muestran señales claras de recuperación.
El Índice de Confianza Empresarial PyME se ubicó en 39,9 puntos, con una baja de 3,1 puntos respecto del trimestre anterior y de 3,7 puntos en la comparación interanual. Se trata del registro más bajo desde el tercer trimestre de 2023 y del quinto trimestre consecutivo por debajo de los 50 puntos, nivel que marca la diferencia entre las expectativas optimistas y las pesimistas.
Por su parte, el Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME alcanzó los 44,2 puntos y permaneció en terreno contractivo por octavo trimestre consecutivo. Aunque mejoró 1,7 puntos frente al mismo período de 2025, sus cinco componentes —pedidos, producción, empleo, tiempos de entrega y existencias de insumos— continuaron por debajo del nivel que indica expansión.
La situación de las pymes se enmarca en un contexto de debilidad de la industria en general. Según los datos del Indec, la producción manufacturera cayó 3,2% interanual en agosto, aunque registró una mejora mensual del 1,9% frente a julio. Sin embargo, ese repunte no alcanzó para compensar el retroceso previo. En los primeros ocho meses de 2026, la actividad industrial acumuló una caída del 2,7% y se ubicó 17,2% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2017.
El desempeño varía según la actividad. Algunos rubros vinculados con la agroindustria, la refinación de petróleo y los productos farmacéuticos muestran mejores resultados. En cambio, los sectores textil, del calzado, siderúrgico y de maquinaria enfrentan retrocesos relacionados con la debilidad de la demanda y, en determinados segmentos, con una mayor competencia de productos importados.
Las consecuencias también se reflejan en el mercado laboral. De acuerdo con los datos difundidos por la Unión Industrial Argentina, el empleo asalariado formal industrial perdió 51.112 puestos entre julio de 2025 y julio de 2026, una caída interanual del 4,4%. Solo durante julio se eliminaron 2.832 empleos. En comparación con agosto de 2023, cuando se registró el último máximo de ocupación industrial, la pérdida acumulada llegó a 94.923 puestos, equivalente a una reducción del 7,9%.
Las perspectivas para los próximos meses tampoco resultan alentadoras. El componente de expectativas futuras de la confianza empresarial cayó a 47,5 puntos, con una disminución de 4,6 puntos frente al segundo trimestre y de 5,2 puntos interanuales. A su vez, el indicador de condiciones actuales descendió a 30,9 puntos, lo que refleja una percepción especialmente negativa sobre la situación presente de las empresas.
La confianza retrocedió en las tres dimensiones evaluadas por el relevamiento: la situación económica del país, el sector industrial y la propia empresa. Los indicadores se ubicaron en 38,2, 36,6 y 44,3 puntos, respectivamente. También empeoraron las perspectivas de rentabilidad: el indicador de ganancias esperadas para el próximo año cayó a 49 puntos.
La demanda es otro de los factores que condicionan la actividad. El indicador de pedidos alcanzó los 43,9 puntos: el 38,6% de las empresas informó una disminución de las órdenes de compra respecto del trimestre anterior, mientras que el 35,1% no registró cambios y el 26,3% señaló un aumento.
En cuanto a los niveles de producción, el 34,4% de las firmas indicó que fabricó menos durante el trimestre, el 42,8% mantuvo sus volúmenes y el 22,8% logró incrementarlos. El empleo también mostró resultados desfavorables: el 26,4% de las pymes redujo su personal, frente al 61,7% que mantuvo su dotación y apenas el 11,9% que incorporó trabajadores.
Las decisiones de abastecimiento refuerzan las señales de cautela. El indicador de existencias de materias primas e insumos se ubicó en 40,6 puntos, el nivel más bajo entre los cinco componentes del índice anticipatorio. Durante el trimestre, el 30,4% de las empresas redujo sus stocks, el 58,1% los mantuvo sin cambios y el 11,5% los incrementó.
La evolución de los inventarios permite anticipar parte de las decisiones productivas: mientras que la acumulación de insumos suele acompañar las expectativas de mayor actividad, la reducción de existencias puede anticipar una disminución de la producción.
La Fundación Observatorio PyME prevé publicar el informe completo del tercer trimestre el jueves 29 de octubre, con información adicional sobre la evolución de las empresas manufactureras. Los resultados preliminares muestran un sector que continúa perdiendo actividad y empleo, mientras la confianza empresarial y las expectativas de recuperación permanecen debilitadas.















