En la memorable noche del Maracaná, todo salió acorde a sus planes. A diferencia de la ida ante Vasco da Gama, donde no logró encontrar el rendimiento del equipo sin Leandro Paredes, para el partido de vuelta formó un once inicial sin el capitán, a pesar de la presión de este, que había superado en tiempo récord una lesión y deseaba jugar. Tras una conversación con Paredes durante el almuerzo en el hotel, le explicó que sería mejor que comenzara desde el banco de suplentes.
Paredes ingresó al campo a los 16 minutos del segundo tiempo, mientras Boca ganaba 2-0. Aunque un descuento de Vasco puso en duda el resultado, el capitán selló la victoria con un potente disparo que concretó el 3-1, asegurando así la clasificación a la final. Arruabarrena afirmó: “Era una decisión difícil, entendí que era bueno que entrara en el segundo tiempo, con el rival algo cansado. Lo importante es que no sintió nada… Sé el esfuerzo que hizo: es el capitán, es líder y hoy lo demostró”.
En su primera etapa en Boca, Arruabarrena conquistó dos títulos: el Campeonato de Primera División y la Copa Argentina, ambos en 2015. Sin embargo, sus períodos en competiciones internacionales fueron complicados. En la Sudamericana de 2014 fue eliminado por River Plate, y en la Libertadores de 2015, el escándalo del gas pimienta marcó su despedida.
Después de una larga ausencia en el fútbol de Medio Oriente, regresó al club donde había debutado a los 11 años y había realizado su formación juvenil. Con la salida de Claudio Úbeda, Riquelme lo eligió para esta segunda oportunidad.
El Vasco volvió sin tapujos. “Hace 10 años me agarró una diabetes muy complicada aquí. Ahora estoy bien y… Por eso mi madre no quería que viniera. Ya sabe lo que es Boca, vamos a controlarlo”, confesó recientemente. “Lo mío fue por estrés”, agregó. Aunque se siente más relajado ahora, ha hecho frente a este semestre tras ser operado de dos hernias inguinales y reanudar los entrenamientos sin reposo.
En el Maracaná, el entrenador mostró pasión y serenidad. Celebró los goles como en sus tiempos de jugador, cuando anotó en la final de ida de la Copa Libertadores 2000 ante Palmeiras. Su lectura del partido y la estrategia implementada resultaron efectivas. Optar por pelotas largas para los veloces delanteros (Flores, Merentiel y Villa) permitió a Boca conseguir una ventaja de 2-0 en la primera mitad. La decisión de alinear a Rodrigo Battaglia desde el inicio y esperar a Paredes también fue vital. No ubicar una línea defensiva de cinco en el segundo tiempo, una opción común, demostró su valentía. Ayrton Costa entró en el campo poco después del tercer gol, cuando se acercaba el minuto final.
“Contamos con jugadores dispuestos a hacer historia. Quiero felicitarlos porque el triunfo es de ellos. Creo que merecíamos pasar a la final porque tuvimos un partido completo y muy inteligente”, destacó en la conferencia de prensa.
El Vasco está consciente de que la recta final de la temporada será exigente. El próximo domingo, deberá defender la primera posición en la tabla ante Independiente, seguido del Superclásico contra River el 1° de noviembre. Posteriormente, el 14, se enfrentará a Banfield en las semifinales de la Copa Argentina, y el 21, disputará la definición en Barranquilla por la Copa Sudamericana. Arruabarrena concluyó su paso por el Maracaná con una contundente declaración: “Si no ganamos nada me tendré que ir a la mierda”. Aunque parece un comentario en tono de broma, también refleja una realidad seria, ya que el Vasco cuenta con la experiencia necesaria y los resultados que sostienen su puesto en el club.
















