Waltz señaló que la Argentina es “un gran amigo de Estados Unidos”, pero remarcó al mismo tiempo la existencia de una relación especial con el Reino Unido. En ese contexto, sostuvo que Washington buscaría “desescalar” la situación antes de que avance hacia un nivel mayor de confrontación y dejó en manos de la Casa Blanca y del presidente cualquier definición sobre otro tipo de respaldo.
Las declaraciones se producen mientras aumentó la tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres. El Reino Unido convocó a la embajadora argentina Mariana Plaza para transmitirle su rechazo a las últimas medidas adoptadas por el Gobierno argentino y cuestionar el intento de recurrir al arbitraje internacional para frenar el desarrollo de Sea Lion. La funcionaria británica Uma Kumaran calificó esa iniciativa como un nuevo intento de afectar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las islas.
La Argentina, por su parte, defendió el uso de mecanismos internacionales para resolver la controversia. La Cancillería sostuvo que llevar una disputa ante un tribunal internacional imparcial constituye una herramienta responsable para un Estado.
En las últimas semanas, el Gobierno argentino también avanzó con medidas contra empresas vinculadas con la exploración de hidrocarburos en el archipiélago. Fueron enviadas más de 180 notificaciones a compañías relacionadas con esas actividades y se presentaron al menos tres denuncias penales contra diez empresas y sus directivos.
Esta semana, además, la Argentina notificó al Reino Unido el inicio de un procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El Gobierno otorgó un plazo de dos semanas para detener el proyecto Sea Lion antes de avanzar con una eventual demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo. Ese período vence a mediados de octubre.
El conflicto se concentra en un área ubicada a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en la Cuenca Malvinas Norte. El proyecto está en manos de Navitas Petroleum, con una participación del 65%, y de Rockhopper Exploration, que posee el 35% restante.
Las reservas estimadas alcanzan los 1.700 millones de barriles de petróleo. La primera etapa de producción está prevista para el primer trimestre de 2028, mientras que las proyecciones contemplan alcanzar unos 200.000 barriles diarios hacia 2030.
La disputa por la explotación petrolera se suma al conflicto de soberanía que mantienen la Argentina y el Reino Unido desde 1982. En ese escenario, las declaraciones del representante estadounidense apuntaron a evitar una mayor escalada entre Buenos Aires y Londres, sin fijar una posición sobre la soberanía de las islas.
Durante la misma intervención, Waltz también destacó la importancia del vínculo entre Estados Unidos y el Reino Unido y se refirió al primer encuentro personal entre Donald Trump y el primer ministro Andy Burnham durante la Asamblea General. El diplomático remarcó que, más allá de las diferencias políticas, la relación bilateral debe mantenerse.
















