La morosidad de las familias en tarjetas de crédito y préstamos personales se ubicó en el 12,8% durante agosto, frente al 12,9% registrado en julio. La cartera de crédito destinada a los hogares creció además un 0,1% mensual en términos reales, mientras que el saldo irregular se redujo un 1,1%. Se trata de la primera caída de este último indicador en más de dos años.
Si se incorporan todos los tipos de entidades que otorgan financiamiento, la mora de las familias alcanzó el 18,5%, cuatro décimas menos que el mes anterior. En cantidad de personas, el 27,3% de los deudores se encontraba en situación irregular, equivalente a unos 5,72 millones de personas.
La mejora, sin embargo, no fue generalizada entre las entidades bancarias. Durante agosto, la irregularidad aumentó en 17 de las 30 entidades financieras con mayor volumen de créditos destinados a familias, lo que muestra diferencias en la evolución de los atrasos dentro del sistema.
La principal variación se observa al separar los datos entre bancos y entidades no financieras autorizadas a otorgar créditos. Mientras el nivel de mora se mantuvo estable en los bancos, aumentó entre billeteras virtuales, fintech, cooperativas y cadenas comerciales. En este segmento, la morosidad llegó al 33,9% en agosto y acumuló 21 meses consecutivos de crecimiento.
Las entidades no financieras representan además una parte relevante del financiamiento de los hogares: concentran el 17% del total de créditos otorgados a familias dentro del sistema.
En el conjunto del sector privado no financiero, la morosidad se mantuvo en el 7,7% durante agosto, aunque también hubo diferencias entre hogares y empresas. Mientras la mora de las familias descendió, la correspondiente a las empresas aumentó del 3,6% al 3,8%.
El comportamiento de los refinanciamientos aparece como otro dato relevante. En agosto, las operaciones destinadas a extender los plazos de pago o modificar las condiciones de las deudas representaron el 3,8% del crédito total otorgado a las familias, el nivel más alto registrado hasta ahora. En términos nominales, los hogares habían refinanciado más de $2,7 billones.
La evolución de estas operaciones podría impactar en los indicadores de morosidad de los próximos meses debido al tiempo que establece la regulación para modificar la clasificación de los deudores. Una persona ubicada en la categoría 3, correspondiente a atrasos de entre tres y seis meses, necesita al menos dos meses para regularizar su situación.
A nivel provincial, Catamarca y La Rioja presentaron los mayores niveles de morosidad por persona, ambos con el 35,3%. San Juan se ubicó luego, con el 34,5%. En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires registró una tasa del 16,3%.
Entre los cuatro distritos con mayor cantidad de deudores, las variaciones frente a julio fueron moderadas. Santa Fe registró una suba de 0,6 puntos porcentuales, mientras que Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires aumentaron 0,2 puntos cada una.
La provincia de Buenos Aires concentra el 36,7% de las personas con deudas del país y el 37,9% de quienes se encuentran en situación de mora. Dentro del territorio bonaerense también existen diferencias importantes: la morosidad alcanza al 30,7% de los deudores del conurbano, frente al 24,5% en el resto de la provincia.
Por municipio, Florencio Varela presenta el nivel más elevado, con una morosidad del 38,8%. Le siguen José C. Paz, con 38,2%; Moreno, con 36,6%; Malvinas Argentinas, con 36,4%; y Ezeiza, con 36,3%. En el extremo opuesto se encuentran Vicente López, con 15,4%, y San Isidro, con 20,2%.
















