La conducción de este nuevo esquema quedó bajo la órbita del general de brigada Sebastián Ibáñez, jefe de la Casa Militar, que depende de la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei.
El cambio supone la desaparición de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos como estructura encargada de coordinar el funcionamiento cotidiano del lugar. Esa dependencia tenía bajo su responsabilidad tareas vinculadas con el mantenimiento, los servicios, el personal y la organización de las actividades en la quinta.
La decisión se produjo después de la salida de trabajadores civiles que cumplían funciones en la residencia. Entre ellos se encontraba Osvaldo Sosa, quien estaba al frente de la administración del predio. También dejó su cargo Belén Agudiez, funcionaria vinculada con la estructura administrativa de Olivos.
Desde el Gobierno, el cambio fue presentado como una medida destinada a reforzar la seguridad presidencial y reorganizar los procesos internos. El nuevo esquema concentra en la Casa Militar las responsabilidades de seguridad de Olivos y de las residencias transitorias utilizadas por el Presidente y su familia.
El reemplazo del personal civil por efectivos y personal dependiente de la Casa Militar alcanzaría distintas tareas dentro del predio. De acuerdo con la información difundida sobre la reorganización, se prevé una dotación militar distribuida en turnos para cubrir las necesidades de funcionamiento y seguridad durante las 24 horas.
El esquema incluiría tareas de mantenimiento, cocina, limpieza, vigilancia y otros servicios necesarios para el funcionamiento cotidiano de la residencia. La mayor parte de los efectivos provendría del Ejército, mientras que también participarían integrantes de la Armada y de la Fuerza Aérea.
La reorganización estuvo acompañada por el desplazamiento de funcionarios y por cambios en la estructura de personal. En el caso de los trabajadores civiles que fueron desvinculados, posteriormente se acordó su reincorporación en otras dependencias estatales. Un grupo de 12 empleados será reasignado a la Casa Rosada y a otros espacios del Gobierno, en lugar de regresar a sus puestos anteriores en Olivos.
El trasfondo de la decisión está relacionado con cuestiones de seguridad y con sospechas sobre la circulación de información vinculada con la actividad presidencial. El Gobierno sostuvo que la reorganización apunta a fortalecer el resguardo del Presidente y a centralizar las tareas que hasta ahora estaban distribuidas entre distintas áreas.
La medida también derivó en cambios en la conducción administrativa de la residencia. Sosa fue desplazado de su función y Agudiez presentó su renuncia, mientras que la Casa Militar pasó a concentrar las responsabilidades sobre el funcionamiento y la seguridad del predio.
En paralelo, una denuncia presentada ante la Justicia puso bajo análisis presuntas irregularidades relacionadas con el funcionamiento de la residencia y el manejo de determinados recursos. La presentación involucra a funcionarios y exfuncionarios vinculados con la administración de Olivos.
El coronel Fernando Tereso, segundo en la estructura de la Casa Militar, también aparece vinculado al proceso de reorganización. Su participación en los cambios dentro de la residencia fue mencionada como parte del nuevo esquema, aunque la asignación específica de esa tarea no quedó formalizada públicamente.
Con esta reestructuración, la Quinta de Olivos pasó a funcionar bajo una estructura con mayor intervención de la Casa Militar, mientras continúan los cambios administrativos y de personal derivados de la decisión del Gobierno.
















