La decisión final de inversión (FID), considerada el punto definitivo para poner en marcha el proyecto, está prevista para fines de noviembre, con el 27 de ese mes como fecha tentativa.
Hasta llegar a esa instancia todavía deberán completarse distintas negociaciones y contratos. YPF, que tiene una participación del 36% en Argentina LNG, trabaja junto con sus socios ENI, que posee el 32%, y XRG, también con el 32%.
En paralelo, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, lleva adelante negociaciones con agencias de crédito a la exportación de los países que comprarán el gas licuado. El objetivo es obtener un financiamiento adicional de entre US$14.000 millones y US$16.000 millones, con una estructura que estará a cargo de JPMorgan y que también contempla la participación de entidades de Medio Oriente.
Otro de los puntos centrales es la comercialización de la producción. En ese sentido, se encuentran en proceso distintos contratos para vender el gas licuado en diferentes mercados internacionales.
La infraestructura necesaria para transportar el gas también comenzó a definirse. El próximo 20 de octubre se conocerá el proveedor de los caños destinados al nuevo gasoducto que conectará Vaca Muerta con Punta Colorada, en Sierra Grande, Río Negro.
El ducto tendrá un diámetro de 48 pulgadas y no podrá ser fabricado en la Argentina. La construcción estará a cargo de Pumpco, empresa estadounidense perteneciente a MasTec, en asociación con Bonatti y Contreras Hnos.
También fueron definidos los responsables de las plantas de tratamiento. En Río Negro, las obras estarán a cargo de McDermott, mientras que la planta prevista para Neuquén será diseñada por la empresa argentina Sacde, perteneciente a Pampa Energía.
El inicio de las obras está previsto para comienzos de 2027.
El proyecto completo contempla una inversión estimada en US$51.000 millones y se desarrollará en distintas etapas. De ese monto, alrededor de US$29.000 millones serían invertidos por las empresas hasta 2031.
Dentro de esa cifra, unos US$24.000 millones estarían destinados a infraestructura, incluyendo instalaciones industriales, ductos, un puerto y unidades flotantes. Los US$5.000 millones restantes se utilizarían para desarrollar los bloques de gas y realizar las perforaciones necesarias para incrementar la producción.
De esta manera, el proyecto combina el desarrollo de nueva producción en Vaca Muerta con la construcción de la infraestructura necesaria para trasladar, procesar y exportar el gas natural licuado hacia distintos mercados internacionales.
















