La última victoria fuera del Morumbi data del 7 de abril, cuando superó 1-0 a Boston River en Uruguay durante la fase de grupos de este mismo certamen. No obstante, hay un dato que debe hacer a Boca mantener la cautela: en sus últimos nueve enfrentamientos contra equipos argentinos en torneos de la Conmebol, San Pablo se llevó la victoria en siete ocasiones, de las cuales tres fueron como visitante, derrotando a Racing en 2021, Tigre en 2023 y Talleres en 2025.
Este equipo también exhibe características contradictorias; aunque atravesó diez fechas sin ganar en el Brasileirao, llega a Buenos Aires con el impulso de haber cosechado dos triunfos consecutivos, mostrando su mejor desempeño desde el regreso de Dorival Júnior tras vencer a Atlético Mineiro 2-0. Aunque no es un equipo invencible, su rendimiento reciente invita a no subestimarlo en un torneo donde ha encontrado su mejor versión.
En la Sudamericana, San Pablo se destaca por ser el único equipo que no ha estado en desventaja desde el inicio de la fase de grupos, logrando cuatro victorias y cuatro empates. Además, es notable que cuando logran abrir el marcador, se vuelven un rival sumamente complicado, con 39 partidos sin perder en competencias continentales tras haberse puesto en ventaja, reflejando 32 triunfos y siete empates.
La estrategia de Dorival parece estar bien definida. En los últimos encuentros, optó por una línea defensiva con tres centrales, destacando a Robert Arboleda, y carrileros que aportan amplitud y una presión más intensa. Ante Atlético Mineiro, que venía con 14 partidos invicto, San Pablo logró 21 remates, contrarrestando apenas dos del rival.
Sin embargo, este sistema presenta vulnerabilidades; los carrileros deben posicionarse muy arriba, creando espacios en la defensa que Boca podría aprovechar si logra superar la presión inicial. Los defensores externos quedan a merced de ataques rápidos en caso de perder la posesión del balón.
En el ataque, Luciano se perfila como la gran figura a controlar. Es el máximo goleador de San Pablo en esta Sudamericana con tres goles y ha acumulado 14 en total en la historia del torneo. Si logra anotar contra Boca, empatara con Miguel Borja, Bernardo Cuesta y Nicolás Fernández en el quinto puesto de los máximos goleadores de la competencia. Se destaca en su rol tanto de centrodelantero como de falso nueve, mientras que Artur brinda velocidad y desbalance en el juego por las bandas.
Calleri también supone un elemento relevante en la ecuación. Luego de recuperarse de una importante lesión, ingresó en el segundo tiempo el sábado y ha sido gestionado con el partido contra Boca en mente. Entre 2014 y 2016, disputó 61 partidos con Boca y anotó 23 goles. Dicha situación obligará a Dorival a decidir si lo incluye en el once inicial o prefiere mantener una formación más dinámica.
El enfrentamiento tiene una significancia especial para San Pablo, ya que la Sudamericana representa una oportunidad clave para revertir la percepción de una temporada irregular. Dorival ha manifestado que concentrará “todas las fuerzas” en este partido, considerándolo un “clásico sudamericano.”
Históricamente, la rivalidad se ve reflejada en el formato de eliminación directa, donde Boca ha ganado tres de las cuatro series previas: las semifinales de la Copa de Oro en 1993, la Supercopa en 1994 y la Recopa en 2006. San Pablo se adjudicó la última serie eliminatoria en 2007, a pesar de que Boca ganó 2-1 en la Bombonera, cayó 1-0 en el Morumbi, lo que le significó quedar eliminado por la regla del gol de visitante.
En este contexto, Boca se enfrenta a un rival que no ha estado en desventaja en la Sudamericana, que ha implementado un sistema sólido y tiene experiencia y jugadores de renombre, pero también presenta espacios en su defensa y una irregularidad en su rendimiento. La Bombonera será el escenario donde se defina cuál de las dos caras de San Pablo predominará.
















