Milei afirmó que Estados Unidos modificó su visión estratégica y que Argentina puede convertirse en un aliado clave en la conexión entre el Atlántico y el Pacífico. En ese marco, sostuvo que esa relación podría ser un factor relevante para avanzar en el reclamo argentino por las islas.
Además, el mandatario había señalado anteriormente que Naciones Unidas estaría impulsando al Reino Unido a retomar conversaciones sobre la soberanía. Estas afirmaciones fueron rechazadas por representantes de las Islas Malvinas, quienes indicaron que no existe una declaración oficial que respalde esa interpretación.
Desde las islas recordaron que la posición estadounidense sobre el conflicto de soberanía se mantiene basada en la neutralidad. El Departamento de Estado de ese país reafirmó recientemente que su postura histórica continúa siendo la de no tomar partido por ninguna de las partes.
La reacción también estuvo vinculada a versiones sobre documentos internos estadounidenses que mencionaban posibles medidas contra algunos países aliados en el marco de tensiones internacionales. Entre las alternativas planteadas figuraba la posibilidad de revisar determinados respaldos diplomáticos, aunque no se trató de una decisión adoptada ni de un cambio formal de política sobre Malvinas.
Representantes isleños cuestionaron además la interpretación sobre las resoluciones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Señalaron que esas resoluciones, que instan a Argentina y al Reino Unido a retomar negociaciones, no tienen carácter obligatorio y se vienen aprobando desde hace décadas sin avances en las conversaciones sobre soberanía.
La posición británica sostiene que la soberanía no está abierta a discusión y que cualquier modificación futura debe contemplar la voluntad de los habitantes de las islas.
En ese contexto, los representantes isleños destacaron que mantienen confianza en la protección militar británica y en el respaldo político existente dentro del Reino Unido. También recordaron declaraciones de autoridades británicas que remarcaron la importancia del vínculo histórico con el territorio.
La situación ocurre mientras aumenta la presencia militar británica en el Atlántico Sur. Reino Unido mantiene operaciones en la base de Mount Pleasant, con despliegue de personal, aeronaves de combate, ejercicios militares y obras de infraestructura vinculadas tanto a la defensa como a otros usos estratégicos.
En paralelo, avanza el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por empresas privadas extranjeras en áreas cercanas a las islas y dentro de una zona cuya soberanía es reclamada por Argentina.
Milei se refirió al proyecto y afirmó que el Gobierno realizó los reclamos diplomáticos correspondientes, aunque sostuvo que se trata de una iniciativa privada y que, desde su perspectiva, no corresponde intervenir sobre decisiones empresariales.
El proyecto petrolero contempla una inversión inicial estimada en miles de millones de dólares y una producción potencial de más de 170 millones de barriles de petróleo, según las previsiones difundidas por sus impulsores.
Durante encuentros oficiales mantenidos por autoridades argentinas con representantes de otros países, el tema Malvinas no ocupó un lugar central en las agendas públicas. En paralelo, directivos vinculados al proyecto petrolero señalaron que la iniciativa avanzó sin obstáculos por parte del Gobierno argentino y con respaldo de las autoridades británicas y de las islas.
Las declaraciones de esos representantes estuvieron relacionadas con expresiones realizadas por Milei durante un acto por el aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, cuando hizo referencia a la posibilidad de que los habitantes de las islas eligieran acercarse a la Argentina.
Esa postura fue interpretada por algunos sectores como un reconocimiento al principio de autodeterminación de los isleños, un punto históricamente cuestionado por la posición oficial argentina sobre la disputa de soberanía.
El debate volvió a tomar relevancia luego de distintas manifestaciones públicas relacionadas con la identidad de las islas y el vínculo con el Reino Unido. Los representantes isleños continúan promoviendo internacionalmente su posición de autonomía y su pertenencia al sistema británico.
















