Los futuros de Wall Street se presentan variados. El Dow Jones experimenta un leve incremento, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq 100 operan a la baja, con una presión notable sobre las acciones del sector tecnológico y de semiconductores.
Simultáneamente, el petróleo continúa su pronunciada corrección del lunes, cuando sufrió su descenso más significativo desde principios de abril. El Brent desciende cerca de 1,47% y cae por debajo de los 85 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate se sitúa en torno a los 81 dólares.
Esta caída del crudo se debe a una disminución en la percepción del riesgo inmediato en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aunque Teherán ha negado haber aceptado un alto el fuego de diez días, las hostilidades directas parecen estar temporalmente suspendidas, dejando abiertas las posibilidades para un diálogo futuro.
El presidente estadounidense, Donald Trump, comentó que el país está manteniendo conversaciones con Irán y sugirió que “podrían ocurrir cosas buenas”. No obstante, también advirtió que Estados Unidos reanudará acciones militares intensas si las negociaciones fracasan.
Desde Rabobank subrayan que, a pesar de estos avances, persiste un amplio margen de incertidumbre, ya que no está claro qué resultados pueden surgir de la negociación ni si las autoridades iraníes tienen capacidad real de decisión.
A pesar de una aparente calma a corto plazo, el riesgo geopolítico sigue vigente. Recientemente, se reportaron nuevos incidentes con drones en Jordania y Arabia Saudita, y las amenazas de los rebeldes hutíes continúan dirigidas hacia instalaciones petroleras y puertos saudíes en el mar Rojo.
Los ataques a la infraestructura de Saudi Aramco en Yanbu, uno de los principales puntos de exportación de crudo saudí hacia Asia, alimentan las preocupaciones sobre las rutas de suministro.
A pesar del alivio momentáneo, el riesgo geopolítico persiste. El Commonwealth Bank of Australia indicó que la reciente caída de los precios refleja una menor posibilidad de una escalada inmediata, aunque advirtió que las disputas sobre el estrecho de Ormuz podrían reactivar rápidamente las hostilidades.
Este paso marítimo sigue siendo un foco de tensión crucial, dado que por allí transita una parte considerable del petróleo y gas comercializado en todo el mundo. Irán insiste en tener un rol en el control del tráfico marítimo, mientras que Estados Unidos sostiene que debe permanecer accesible sin restricciones ni tarifas. Esta discrepancia sigue siendo un obstáculo significativo para un acuerdo más duradero.
En Wall Street, los inversores también centran su atención en la reunión de política monetaria de la Reserva Federal, que comenzó este martes y que anunciará su decisión el miércoles.
Se estima que hay una probabilidad mayoritaria de que la Fed mantenga la tasa de interés en el rango de entre 3,50% y 3,75%, aunque cerca de un tercio de los operadores aún contempla un aumento de 25 puntos básicos.
La evolución de los precios energéticos será un factor crítico en el análisis, ya que, aunque la inflación mostró algunas señales de moderación en junio, la volatilidad del petróleo reinvierte dudas sobre posibles presiones en los meses venideros.
El Nasdaq, por su parte, sigue siendo el índice más vulnerable ante crecientes inquietudes sobre la inversión en inteligencia artificial. Las acciones de Nvidia retrocedieron tras confirmarse rumores sobre una posible garantía financiera de cerca de 250.000 millones de dólares para respaldar un proyecto de centros de datos de OpenAI. Además, el debut de un fabricante chino de memorias y las informaciones sobre el uso de chips chinos por parte de Apple intensificaron la presión sobre el sector.
El índice Philadelphia Semiconductor cayó un 2,2%, señalando el deterioro en este segmento. De acuerdo con informaciones, todas las compañías que integran este índice se ubicaron por debajo de su promedio móvil de 50 días por primera vez desde abril de 2025.
La temporada de resultados corporativos se acerca a una de sus fases más significativas. Antes de la apertura, informarán sus cuentas Coca-Cola y Boeing, mientras que después del cierre será el turno de Visa y Seagate Technology. No obstante, el foco principal estará en los resultados de Microsoft, Meta, Apple y Amazon.
Los inversores buscarán indicios sobre la velocidad de inversión en centros de datos, chips e infraestructura relacionada con inteligencia artificial, así como sobre la capacidad de estas empresas para convertir esos desembolsos en ingresos sostenibles.
















