Las especulaciones sobre este potencial ingreso se han incrementado a partir de varios acontecimientos recientes, como la apertura de una oficina en Argentina y la designación de un CEO local, Joaquín Lizarralde, quien cuenta con una extensa trayectoria en la industria tras su experiencia en Kavak y RDA Mobility.
Desde estas nuevas oficinas se coordinarán las inversiones y desarrollos que la empresa planea implementar en Argentina y Uruguay, incluyendo un acuerdo con YPF para colaborar en el establecimiento de redes de carga rápida, así como participar en proyectos de almacenamiento de energía e innovación tecnológica.
Otro factor que ha alimentado las expectativas sobre el posible arribo de Tesla a Argentina es el reciente lanzamiento de sus vehículos en Uruguay, donde los precios son notablemente competitivos, casi equivalentes a los que tienen los modelos Tesla en Estados Unidos, como el Model 3 y Model Y.
Aunque Uruguay presenta un mercado relativamente pequeño, con solo el 12% de la cantidad de autos nuevos patentes en comparación con Argentina, hay condiciones favorables para el desarrollo de la electromovilidad que no existen en Argentina ni Brasil. De esta forma, la entrada de Tesla a la región a través de Uruguay parecería lógica.
Dichas condiciones incluyen aspectos arancelarios y de infraestructura. En Uruguay, un vehículo importado con motor de combustión interna sufre un arancel del 23%, mientras que los autos eléctricos gozan de arancel cero. Además, existe el impuesto IMESI, que penaliza productos contaminantes, donde la alícuota varía conforme a la cilindrada del motor. Un auto con motor de 1.0 litros paga un 23%, y si se trata de uno de 1.8 litros, el impuesto asciende al 35%, mientras que el eléctrico está exento.
Por ende, el costo total para un auto de combustión de baja cilindrada es de un 46% (23% de importación más 23% de impuestos), lo cual resulta significativamente más elevado en comparación con el 35% que se soporta en Argentina o Brasil, lo que convierte a los eléctricos en una opción más asequible. Asimismo, los autos eléctricos abonan el 50% de patente.
Además, Uruguay se caracteriza por distancias cortas y tiene una matriz energética que utiliza 100% de fuentes renovables, lo que contribuye a menores costos de operación.
La entrada de Tesla a Uruguay representa una estrategia para establecer una presencia inicial en la región, preparándose para su desembarco en Argentina cuando se presenten las condiciones propicias. Para ello, se espera la realización de dos eventos clave, aunque uno solo podría ser suficiente para activar la venta de los vehículos eléctricos de la compañía.
Una opción bastante probable es la implementación de un acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos, que permitiría importar hasta 10.000 autos de cualquier tecnología sin pagar el arancel extrazona del 35%. Este cupo está disponible para todas las marcas que deseen importar vehículos desde Norteamérica, abarcando a fabricantes tanto nacionales como internacionales.
En tal escenario, la proximidad en la llegada de autos sería crucial, ya que el cupo se asigna anualmente según el sistema FIFO (First in, First Out), lo cual benefició a vehículos que llegan primero al puerto. Dada la corta distancia entre Uruguay y Argentina, esto representa una ventaja para Tesla.
La otra posibilidad radica en que el Gobierno ajuste el límite del cupo actual de 50.000 autos híbridos y eléctricos, con la apertura de la licitación para 2027 en septiembre. Dicha modificación podría permitir que más vehículos, incluidos los de Tesla, entren bajo el programa de incentivos a la electromovilidad. Actualmente, este cupo está limitado a vehículos con un valor máximo de 16.000 USD FOB, de modo que muchos automóviles eléctricos importados actualmente provienen de China. Aumentar este límite podría facilitar la entrada de, al menos, los modelos Model 3 bajo el beneficio arancelario.
















