Según Fitch, la mejora en los colchones externos del país será fundamental para la futura trayectoria de la calificación soberana, lo que se evidenció en mayo cuando la agencia elevó la nota de Argentina a B- con perspectiva estable. Este cambio marcó un punto de inflexión en la percepción del mercado internacional sobre la capacidad de pago del país, y el último informe retoma ese análisis para evaluar los desafíos que se avecinan en los próximos dos años.
El plan fue presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el 6 de julio, y tiene como objetivo financiar los pagos de la deuda en moneda extranjera tanto de este año como del siguiente mediante una combinación de instrumentos. Estos incluyen préstamos multilaterales, garantías para préstamos comerciales, privatizaciones y la emisión de bonos locales en dólares estadounidenses. Fitch señaló que el plan no incluye la reanudación de la emisión de bonos internacionales, una alternativa que el Gobierno describe como una “opción” pero no como un “objetivo”. La agencia también destacó que esta decisión se adoptó a pesar de la notable disminución en los diferenciales de los bonos soberanos argentinos, que llegaron a situarse por debajo de los de países con calificaciones similares, como Ecuador, que sí han accedido nuevamente a los mercados internacionales de deuda.
Para Fitch, el anuncio del plan de financiamiento es una muestra de la iniciativa del Gobierno al comunicar cómo tiene pensado cubrir el servicio de su deuda en dólares en el contexto de las elecciones generales programadas para octubre de 2027. La calificadora considera que esta anticipación puede ayudar a reducir los riesgos de volatilidad en los mercados financieros, que normalmente surgen en períodos electorales, al aclarar cómo se enfrentarán los vencimientos en un año especialmente delicado desde el punto de vista político.
En relación al financiamiento para este año, el informe sostiene que su disponibilidad “parece razonablemente asegurada”. Fitch sustenta esta conclusión en que los 4.000 millones de dólares inicialmente previstos en bonos nacionales en dólares ya fueron emitidos, y esta cifra ha sido incrementada a 6.000 millones de dólares en el último anuncio oficial. Además, se han desembolsado 3.200 millones de dólares, de un total proyectado de 4.000 millones, en préstamos bancarios respaldados por garantías de bancos multilaterales de desarrollo. Estas transacciones se llevaron a cabo antes de los pagos realizados en julio sobre los bonos en dólares estadounidenses, un hecho que refuerza la percepción de que el frente de corto plazo está asegurado.
El panorama se complica al observar las necesidades de financiamiento del Tesoro en dólares, que, según el informe, aumentarán de 19.200 millones de dólares en 2026 a 24.900 millones de dólares en 2027. Fitch destacó que el cumplimiento de estos objetivos dependerá en parte de las condiciones de mercado, que pueden fluctuar notablemente en un año marcado por el proceso electoral.
Entre las fuentes de financiamiento previstas para satisfacer estas necesidades, el informe mencionó la emisión continua de deuda en dólares en el mercado local, por 5.000 millones de dólares, y privatizaciones por 1.500 millones de dólares. También se estima que 2.000 millones de dólares provendrían de “otras” fuentes aún no precisadas, aunque Fitch las considera como parte del esquema presentado por el Gobierno.
Uno de los aspectos que Fitch abordó extensamente en su análisis es el papel que jugará el Banco Central en este esquema. El plan de financiamiento del Tesoro para el período 2026-2027 presenta necesidades residuales de financiamiento en dólares que se cubrirían mediante compras de divisas al Banco Central de la República Argentina (BCRA). Esto implicaría que la entidad monetaria actuara como un comprador neto de reservas internacionales, en lugar de contribuir con divisas al Tesoro.
Fitch dejó en claro que este mecanismo demandaría más que simples compras compensatorias por parte del Banco Central para lograr el incremento de reservas que exige el programa vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un objetivo al que, según la calificadora, las autoridades seguirán priorizando incluso en un año electoral.
El informe también abordó el rendimiento reciente del Banco Central en materia de adquisiciones de divisas. Con 12.400 millones de dólares acumulados hasta julio, las compras ya superaron el límite mínimo establecido para este año, que oscila entre 10.000 y 17.000 millones de dólares. Fitch recordó que la acumulación de reservas tiende a ser más complicada en la segunda mitad del año, tras concluir la cosecha de soja, aunque subrayó que la menor dependencia de las importaciones de energía podría facilitar este proceso. Además, la calificadora apuntó que el Banco Central realizó recientemente adquisiciones significativas.
Mirando hacia el próximo año, Fitch anticipó que la acumulación de reservas podría enfrentar más dificultades antes de las elecciones de octubre de 2027. Sin embargo, señaló que un buen desempeño en la acumulación de reservas durante este año podría facilitar el cumplimiento del objetivo establecido para 2027, ya que el programa del FMI podría evaluar esta meta de manera acumulativa y no solo anualmente.
El informe insistió en un punto clave: dado que el plan de financiamiento anunciado no incluye la emisión internacional que había sido prevista por el FMI, cualquier acumulación de reservas significativamente mayor “requeriría otro año de grandes compras del BCRA, similares a las de este año”.
Fitch también consideró que una mejora estructural de la balanza comercial, potenciada por el creciente superávit energético y el aumento de las exportaciones mineras, podría respaldar ese proceso. Sin embargo, advirtió que este escenario podría complicarse si los eventos del ciclo electoral incrementan la demanda del sector privado de dólares y generan presión sobre la depreciación del peso argentino.
Finalmente, Fitch analizó las implicancias de la decisión del Gobierno de rehusar la emisión de deuda en los mercados internacionales. Según el informe, esta resolución refleja el deseo de las autoridades de evitar mayores costos de intereses, lo cual en principio debería beneficiar los indicadores fiscales del país. No obstante, la calificadora advirtió que esta misma decisión complicaría una mejora significativa de la liquidez en moneda extranjera, un aspecto considerado vital para fortalecer la estabilidad macroeconómica general, la capacidad de servicio de la deuda y la confianza del mercado.
En este contexto, el informe concluyó que una mejora en los indicadores de liquidez externa tendrá un impacto significativo en la trayectoria futura de la calificación soberana de Argentina, en un escenario donde la acumulación de reservas y el comportamiento del Banco Central son las variables cruciales a seguir de cara a las elecciones de 2027.
















