Según el informe Latam Pulse Argentina, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg, la corrupción lidera el ranking de inquietudes en el país con un 47,9% de menciones, permitiéndose a los encuestados seleccionar hasta tres preocupaciones. Le siguen el desempleo, con un 39,5%, y la impunidad junto al sistema judicial, que alcanzan un 37,8%. El debilitamiento de la democracia y las instituciones se sitúa en el cuarto lugar, con un 30,3%, mientras que la situación económica general se encuentra en quinto lugar con el 30,1%. En la sexta posición se ubican los altos precios y la inflación, que obtienen un 20,8% de menciones. Más atrás se posicionan los altos impuestos, la falta de facilidades para negocios (18,8%), la inseguridad (16,1%) y la educación (15,8%). El narcotráfico (9,4%), las obras públicas (5,2%), la salud (4,9%), la migración (3,9%), el medio ambiente (1,7%) y la electricidad (0,3%) cierran la lista.
La serie temporal muestra un aumento en la percepción de la corrupción como un problema significativo. En octubre de 2024, su nivel de preocupación era del 36%, alcanzando un 55% en su máximo histórico en agosto del último año, y actualmente se mantiene en torno al 48%, con una leve disminución respecto al 51% registrado en mayo. El desempleo también se mantiene en niveles elevados, con fluctuaciones entre el 32% y el 48%. Por su parte, el debilitamiento de la democracia se ha afianzado en el ranking con un 30% en junio. La inflación, que había alcanzado el 44% de menciones en mayo de 2024, ha disminuido a un 21% en junio, un reflejo de la percepción de que la presión inflacionaria ha cedido frente a otros problemas. La inseguridad, en cambio, se ha mantenido relativamente constante, situándose entre el 16% y el 18% en los últimos meses.
Los resultados respecto a la economía son mayoritariamente negativos en los tres aspectos analizados. El 62% de los encuestados califica la economía del país como mala, frente a un 27% que la considera buena y un 11% que la ve como normal. La situación familiar también recibe una inclinación negativa, con un 54% que la califica de mala, mientras que el 29% la describe como normal y solo el 17% la considera buena. La percepción del mercado laboral es la más negativa: el 73% de los encuestados lo evalúa de manera desfavorable, mientras que apenas un 13% lo ve como positivo y un 14% como normal.
Mirando hacia los siguientes seis meses, las expectativas no parecen ser alentadoras. Un 49% de los encuestados estima que la economía empeorará, mientras que solo un 41% espera una mejora y un 10% anticipa que se mantendrá igual. Las expectativas en relación al mercado laboral son aún más pesimistas, con un 49% que prevé un deterioro y solo un 34% que anticipa una mejora. Respecto a la situación familiar, un 43% espera que empeore, frente a un 32% que piensa que mejorará y un 25% que cree que permanecerá igual.
En cuanto a la imagen de los líderes políticos, Patricia Bullrich se destaca con un 45% de imagen positiva. La diputada Myriam Bregman ocupa el segundo lugar, con un 42% positivo y un 54% negativo, seguida por el presidente Javier Milei, con un 40% positivo y un 57% negativo. Axel Kicillof tiene un 38% positivo frente a un 56% negativo, mientras que Cristina Fernández de Kirchner presenta un 34% positivo y un 61% negativo.
Dentro del gabinete, el titular de la cartera económica, Luis Caputo, ostenta el mayor índice de imagen positiva, con un 39% de valoración favorable y un 55% negativa. Le sigue Diego Santilli, quien cuenta con un 35% positivo y un 47% negativo (su evaluación fue realizada mientras aún ocupaba el cargo de ministro del Interior). Sandra Pettovello alcanza un 34% positivo y un 50% negativo, mientras que Pablo Quirno tiene un 28% positivo, con un 30% de encuestados que no lo conocen y un 42% negativo. Federico Sturzenegger obtiene un 27% positivo frente a un 57% negativo.
La encuesta revela que el ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni, poseía el mayor nivel de desaprobación, con solo un 15% de imagen positiva al momento de la consulta y un 76% de imagen negativa.
En cuanto a la evaluación del presidente Milei, un 58,2% desaprueba su gestión, comparado con un 39,7% que la aprueba y un 2,1% que no emite opinión. La serie temporal muestra que su aprobación alcanzó un mínimo de 36% en febrero y marzo de 2026, habiendo recuperado terreno hasta el 40% en mayo, aunque en junio volvió a descender un punto. La desaprobación, que en marzo llegó a un 63% histórico, bajó a 58% en mayo antes de estabilizarse en 58,2% este mes.
La evaluación del gobierno refuerza este diagnóstico, ya que un 53,8% de los encuestados lo califica como malo o muy malo, mientras que un 33,5% lo ve como excelente o bueno y un 12,7% como regular. La serie histórica muestra un aumento consistente en la valoración negativa, que pasó del 44% en marzo de 2024 al 59% en abril de 2026, su punto más alto. La valoración positiva, que tocó un mínimo del 30% entre agosto y septiembre de 2025, se sitúa actualmente entre el 33% y el 35% en los últimos meses.
La imagen de Milei como líder político muestra una tendencia similar. Desde octubre de 2024, donde el 55% lo veía favorablemente y el 41% desfavorablemente, su imagen positiva ha disminuido gradualmente, alcanzando un 36% en marzo de 2026. En junio, se ubica en un 40% positivo y un 57% negativo, con una leve mejora respecto de su momento más bajo, aunque sin regresar a los niveles de finales de 2024.
Latam Pulse es una iniciativa que surge de la colaboración entre AtlasIntel, una empresa especializada en inteligencia de datos, y Bloomberg, que produce informes mensuales sobre Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. Este reporte combina un módulo permanente de indicadores, que incluye aprobación presidencial, evaluación de gobierno, confianza del consumidor, inflación y riesgo político, con un módulo variable que aborda temas de actualidad.
La metodología aplicada es el Reclutamiento Digital Aleatorio (Atlas RDR), que recluta a los participantes de manera aleatoria durante su navegación habitual en internet, desde cualquier dispositivo y ubicación geoespacial. Los encuestados responden de forma anónima, sin la presión de un entrevistador. Las muestras se post-estratifican mediante un algoritmo que considera sexo, edad, nivel educativo, ingresos, región y comportamiento electoral previo, con un margen de error de ±2 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%.
En esta ocasión, el informe se elaboró a partir de una muestra de 2202 encuestados entre el 26 y el 30 de junio.
















