Según se informó a la Comisión Nacional de Valores, el Directorio de la compañía ha aceptado la oferta de un aporte irrevocable de capital, destinado a una futura suscripción de acciones. Esta operación, formalizada el 9 de junio, tiene su origen en Holcim Investments, el accionista directo ubicado en Madrid, el cual es controlado por el conglomerado suizo Holcim.
El aporte será destinado a la cancelación de saldos pendientes en cuentas corrientes con entidades financieras locales, lo cual facilitará el cumplimiento de dichas obligaciones a un costo financiero inferior. Además, esta inyección fortalecerá la posición de liquidez de la empresa, lo que le permitirá mantener su inversión en capital de trabajo y llevar a cabo proyectos de inversión, así como cumplir con sus compromisos financieros actuales.
Desde la dirección se ha indicado que la aceptación del aporte resulta ventajosa para reducir los costos financieros que actualmente enfrenta la sociedad, en un entorno en el que el mercado de la construcción en Argentina no ha podido alcanzar los niveles de recuperación esperados durante el año 2025 y en lo que va del presente ejercicio. Esto se da en medio de un aumento de la inflación que supera el incremento de los precios en el sector, y considerando que otras opciones de financiamiento disponibles presentan condiciones menos favorables.
Esta decisión de la casa matriz se produce en un momento crítico, ya que, según los informes financieros consolidados al 31 de marzo de 2026, la empresa ha registrado una pérdida neta de $3.839 millones en el primer trimestre del año. Durante este período, la compañía ha enfrentado presiones sobre sus costos y resultados financieros en un entorno económico marcado por la inflación.
Los últimos datos del Banco Central de la República Argentina revelan que la empresa mantiene una deuda de $128.555 millones con el sistema financiero. Sus principales compromisos son con el banco BBVA, por $63.137 millones, y con Santander, por $58.129 millones.
A pesar de las dificultades en el mercado, la cementera persiste en seguir adelante con su ambiciosa estrategia en el país. En la última década, Holcim ha invertido más de US$300 millones en Argentina, ampliando su portafolio desde 10 productos originales a más de 1000 en la actualidad.
A finales del año pasado, se inauguró una nueva planta de hormigón en Zárate, provincia de Buenos Aires, con una inversión cercana a US$1 millón, con el objetivo de intensificar su operación en la región.
Adicionalmente, a principios de 2025, la compañía adquirió Horcrisa, una de las principales empresas hormigoneras del país, en una transacción valorada en US$32,5 millones.
En los últimos dos años, Holcim también inauguró una planta dedicada a la producción de pegamentos, aditivos y revoques bajo la marca global “Tector” y adquirió la participación mayoritaria de Quimexur, una fábrica de impermeabilizantes y pinturas para techos.
Asimismo, adquirió Tensolite, una empresa enfocada en la fabricación y comercialización de premoldeados y elementos de hormigón. Con fábricas en Córdoba y Tucumán, Tensolite empleaba a 150 personas y lideraba el sector a nivel nacional. Esta operación se concretó por un monto de US$30 millones.
Al revisar el panorama del mercado a finales del año pasado, el gerente general de Holcim en Argentina, Pablo Bittar, aseveró: “Vemos un primer semestre de recuperación importante y un segundo semestre más desafiante, en comparación con el año anterior. En los últimos meses, la velocidad de la recuperación se volvió un poco más lenta. No obstante, el hecho de habernos diversificado y ampliado nuestra gama de productos, además de trabajar fuertemente en temas de eficiencia e innovación a nivel interno, nos posiciona de una muy buena manera para enfrentar los desafíos que la Argentina siempre ha tenido.”
















