No sería sorprendente, según varios testimonios obtenidos por fuentes confiables, que no reaparezcan datos anteriores a unos pocos meses. Leal parece haber tenido el hábito de cambiar de teléfono cada tres meses, lo cual podría dificultar el hallazgo de información más antigua. Este será un aspecto que se evaluará en la pericia, si es que los peritos logran eludir las barreras de seguridad de sus dispositivos. Hasta la fecha, Leal ha rechazado proporcionar las claves de acceso.
El ex funcionario poseía una cantidad significativa de tecnología destinada al espionaje. Presuntamente, utilizaba estos dispositivos para generar material comprometedor de terceros, aunque los motivos detrás de esto aún son inciertos, según los investigadores. Algunos de los equipos encontrados en su vivienda, como un teléfono satelital, son considerados de alta gama por expertos, mientras que otros son de acceso relativamente fácil en el mercado. La complejidad y origen de estos objetos serán evaluados por la Justicia.
Ciculan diversas versiones sobre la manera en que Leal adquirió dichos equipos. Recientemente, ha surgido en ámbitos políticos una teoría que sugiere una conexión directa entre dos valijas que se le incautaron a Leal: una, que contenía 1,7 millones de dólares en su residencia de Mendoza, y otra, que incluía dispositivos de inteligencia. Esto se vincula con bultos que entraron sin control a Aeroparque en febrero del año pasado. Los pasajeros del avión que aterrizó en el aeropuerto Jorge Newbery, perteneciente al empresario Leonardo Scatturice, se beneficiasen de un trámite acelerado, fuera de lo habitual. Según el informe de los fiscales que investigaron el incidente, las valijas no fueron sometidas a revisión.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad documentan el trayecto de las maletas desde el jet hasta su salida del aeropuerto, incluyendo un momento crucial en el que Laura Belén Arrieta, trabajadora cercana a Scatturice, realizó un llamado que habría facilitado la entrada sin control. La identidad de la persona con la que habló no fue revelada por el juez Pablo Yadarola, a cargo del caso.
Aunque no está claro qué contenían las valijas de ese vuelo, existe un informe de una entidad del Ministerio de Seguridad que alertó sobre la presencia de artefactos de espionaje en el equipaje. Esta información circulaba desde antes de la requisa a Leal y le costó su empleo al oficial que elaboró el reporte.
Cuatro meses después de dicho vuelo, Javier Milei nombró a Leal como titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna).
Otro aspecto que despierta interés ante las sospechas que rodean este caso es que los 1,7 millones de dólares hallados en la casa de Leal estaban todos juntos en una valija. Estos billetes estaban organizados en ladrillos de 10.000 dólares y luego agrupados en paquetes termosellados de 100.000 por bloque. Las imágenes del hallazgo, corroboradas con fuentes especializadas, muestran que las cintas que envolvían los billetes corresponden a las que emplea la Reserva Federal de Estados Unidos. Es poco probable que un banco haya entregado tal suma de dinero de esta manera, especialmente a alguien tan expuesto políticamente como Leal, quien no declaró esta cantidad en su declaración patrimonial. Esto plantea la cuestión de si una posible operación de extracción de efectivo generó un reporte de operación sospechosa. Las obvias complicaciones de tal maniobra sugieren que probablemente el dinero no provenga del circuito formal.
Leal y Scatturice se conocen desde hace al menos cinco años, mucho antes de que el actual dueño de Flybondi, OCA y Flechabus alcanzara un notable éxito empresarial. Durante la gestión de Leal al frente de Arsat, ambos se reunieron en varias ocasiones, incluso en relación con otros intereses de Scatturice durante el gobierno de Alberto Fernández. En ese período, Scatturice había establecido vínculos en las segundas líneas del Ministerio Público Fiscal que le facilitaron la colocación de personas de su confianza. Se dice que acudió a Leal para que este seleccionara perfiles adecuados para estas dependencias, indicando un grado de complicidad significativo. En cierto punto, Scatturice asumió la función de asesor de negocios en Estados Unidos para Leal, brindándole recomendaciones de inversión.
Otra versión, corroborada por fuentes políticas, sugiere que Leal pudo haber conseguido los dispositivos a través de una empresa de seguridad privada israelí, especializada en vigilancia física y monitoreo. La misma había proporcionado el primer inhibidor de señal que utilizó Leal, así como revisiones periódicas de los espacios para detectar cámaras o micrófonos ilegales.
Todo el material de espionaje encontrado en el hogar de Leal será objeto de pericias por parte de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal. Su labor se enfocará en determinar si estos dispositivos fueron utilizados, su origen y si contienen información almacenada. Según fuentes consultadas, el sistema de almacenamiento principal de Leal sería una aplicación avanzada en su teléfono, diseñada para autodestruir su contenido si se intenta acceder sin la biometría adecuada. El análisis de este material se prevé para las próximas semanas.
















