En este inicio de Mundial, Messi se destaca como un competidor nato, superando a figuras como Kylian Mbappé, Erling Haaland, Ousmane Dembélé, Vinicius, Harry Kane y Cristiano Ronaldo, quien a sus 41 años también brilló al marcar dos goles, convirtiéndose en el primer jugador en anotar en seis mundiales consecutivos. Tras el partido, al abordarlo sobre Messi, Ronaldo desvió la mirada, incapaz de lidiar con la sombra del argentino.
La egolatría suele ser común entre los goleadores, y Cristiano, con 975 tantos, ha sido poco discreto al respecto. Sin embargo, sorprendentemente, en la reciente goleada 5-0 de Portugal sobre Uzbekistán, cedió un tiro libre a su compañero Nuno Mendes, quien anotó. La escena fue celebrada por Cristiano, que hasta mostró alegría ante una solicitud de mejoras laborales de un cronista. La victoria fue un alivio luego de un decepcionante debut (1-1 contra República del Congo) donde Ronaldo no brilló como en su época dorada.
La prensa generó controversia en torno a comentarios del volante Joao Neves sobre el juego en equipo, malinterpretando sus palabras y descontextualizando su mensaje. Social media, repleta de especulaciones, lanzó acusaciones infundadas, lo que llevó a Georgina Rodríguez, pareja de Cristiano, a replicar con ironía sobre nuevas generaciones, aunque luego borró la publicación al notar su falsa naturaleza. Muchos atacaron a Neves y a su novia, así como a jugadores como Bruno Fernandes y Vitinha. “El ídolo merece respeto”, clamaban los seguidores de Cristiano, cuya base en redes sociales supera los seiscientos millones.
En el pasado Mundial de Qatar, una polémica similar ocurrió cuando Cristiano, más joven, fue relegado al banco de suplentes por decisión del entrenador Fernando Santos. Ahora, su reemplazo, Roberto Martínez, decidió hacerle un lugar en el once titular, manteniéndolo hasta el final del partido de ayer, resaltando la necesidad de contar con el mejor goleador en un encuentro donde se necesitaban goles.
El liderazgo de Lionel Scaloni se presenta como un modelo a seguir en un vestuario donde Messi es el indiscutido líder. Su actuación en el Mundial, que abarca desde correr a defensores rivales hasta definir con maestría al minuto 95, demuestra un esfuerzo excepcional. Messi se consagró como el mayor goleador en la historia de las copas mundiales y añade un nuevo capítulo al recordado 22 de junio, un día emblemático para el fútbol argentino, que evoca la victoria de Diego Maradona ante Inglaterra hace cuarenta años.
El debate entre Messi y Maradona, aunque inevitable, subraya la riqueza de nuestro fútbol, privilegiado por contar con ambos talentos. Con el Mundial en su etapa inicial, el rendimiento sobresaliente de Messi acapara la atención. Durante el partido contra Austria, mientras se presionaba sin efectividad, todos esperábamos su momento, que llegó en los instantes finales. Con sutileza y determinación, Messi completó una jugada que rememoró los años de comparaciones que resultaron vanas, reafirmando que es mucho más que un número y que siempre compite consigo mismo. Artista al igual que Roger Federer y guerrero que ha expresado su admiración por Rafael Nadal, Messi se mantiene como la figura más destacada entre los divos del torneo. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, no tardó en anunciar que el campeonatode recibirá la Copa de manos de Donald Trump.














