La tecnología jugó un papel fundamental en esta inusual situación, ya que Báez pudo presenciar en vivo el nacimiento de su hija Isabella a través de una videollamada desde la sala de partos, facilitada por su suegra.
La Fragata Libertad, que desde abril navega por once puertos de América en su 54to viaje de instrucción, fue el escenario de la emotiva finalización del proceso de formación de los guardiamarines y un reconfortante reencuentro con sus familiares. En el caso de Báez, de 27 años, y Flores, de 28, el arribo tuvo el condimento especial de que sus familias se expandieron con dos nuevos integrantes: Isabella Jazmín para los Báez y Lucas Damián para los Flores.
Desde a bordo, Báez compartió que su primera hija nació el 8 de agosto y que pudo seguir el proceso en tiempo real. “Traté de no desmayarme”, bromeó con una amplia sonrisa al relatar la experiencia del nacimiento, elogiando el coraje de su esposa, quien atravesó el embarazo con el acompañamiento de su madre al momento de dar a luz.
“Ver en vivo el momento del nacimiento fue un poco fuerte. Quedé en shock y solo me quedé mirando”, comentó. Con visible emoción, destacó la dificultad de no poder estar al lado de su pareja durante el parto y expresó su orgullo por ella. “Cuando la vea, tengo muchas cosas para decirle, quiero expresarlo físicamente, abrazarla, besarla y decirle todo lo que siento por ella”, añadió.
Por su parte, Flores también siguió el cierre del embarazo de su esposa mediante teléfonos y videollamadas, aunque no estuvo presente en el momento del parto. Con orgullo, compartió que su hijo Lucas Damián nació mientras él se encontraba a bordo y que recibió las primeras fotos de su pareja Karen y sus suegros, quienes viajaron desde Entre Ríos para brindarle apoyo en los días previos al nacimiento.
Al relatar que su hijo pesó algo más de tres kilos al nacer, Flores afirmó sentir “una emoción muy grande al ser papá por primera vez”.
Ambos guardiamarinas, ahora padres, subrayaron la relevancia de haber conocido a sus hijos desde la Fragata Libertad, que representa a la Armada Argentina en todo el mundo y es un símbolo de orgullo para quienes navegan a bordo. Este buque tiene como propósito completar la formación profesional de los guardiamarinas, brindándoles experiencias que enriquecen sus conocimientos marítimos, náuticos y fomentan el trabajo en equipo y el desarrollo de liderazgo.
Además, la Fragata Libertad representa a Argentina en el ámbito internacional al difundir su cultura, producción y esencia como nación marítima, promoviendo vínculos navales con diversas Armadas del mundo. Asimismo, es reconocida como “embajadora de la República con carácter de distinción honorífica y con efecto exclusivamente protocolar”.














