De acuerdo con analistas y fuentes consultadas, esta notable mejora tecnológica se manifiesta claramente en los recientes bombardeos ejecutados por el régimen de Teherán, donde los impactos han alcanzado objetivos específicos con márgenes de error de solo unos pocos metros.
La exactitud excepcional se evidenció en un ataque masivo a principios de mes contra la base Prince Sultan, situada cerca de Riad, Arabia Saudita. Durante esta operación, un total de 30 drones Shahed y seis misiles balísticos lograron inutilizar un avión de alerta temprana E-3 AWACS al dirigirse directamente contra su radar en movimiento, además de infligir severos daños a cinco aviones cisterna KC-135 y dejar un saldo de 12 militares estadounidenses heridos. Estas cifras marcan un cambio significativo en comparación con las capacidades anteriores de Irán, que solían presentar un margen de error mucho mayor. El experto en defensa Robert Tollast, del instituto Rusi, describe este avance como ‘un momento importante en la capacidad militar de Irán’.
Las habilidades evidenciadas en las recientes operaciones se sustentan en la combinación de tecnología CRPA, que permite el uso de sistemas de navegación satelital proporcionados fundamentalmente por China y Rusia. CRPA, que significa Antenas de Patrón de Recepción Controlada, dota a los misiles y drones iraníes de la habilidad de filtrar señales de interferencia electrónica. Un funcionario occidental explicó que este sistema permite que los dispositivos ‘mantengan su rumbo incluso en entornos con defensa electrónica intensa’. Históricamente, esta tecnología había estado reservada para potencias militares avanzadas.
La efectividad de este enfoque se puso nuevamente a prueba en octubre de 2024, durante un ataque que involucró 30 misiles dirigidos hacia la base israelí de Nevatim, donde Irán logró impactos directos en pistas, hangares y edificios. La magnitud de la ofensiva se reafirma por el elevado volumen de drones, ya que el país utilizó más de 4.550 drones kamikaze Shahed-136 en el conflicto reciente, cifra que resalta el potencial ofensivo de Teherán.
El auge en la precisión de las operaciones iraníes puede atribuirse, en parte, a la tecnología de navegación BeiDou, suministrada por China. Bleddyn Bowen, profesor de astropolítica en la Universidad de Durham, analizó que BeiDou brinda ‘posicionamiento y sincronización de alta exactitud bajo cualquier condición’, superando incluso a la red rusa Glonass. Bowen subrayó que el acceso a BeiDou, junto con chips, conectividad y datos, ‘ayuda significativamente’ a Irán.














