El hombre, que había llegado desde Uruguay para asistir al partido contra Platense por la Copa Libertadores, fue objeto de una investigación por la Unidad de Flagrancia Este del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, bajo la dirección del auxiliar fiscal Horacio Peix.
La pena fue acordada a través de un juicio abreviado por el delito de tenencia de arma de guerra sin la debida autorización legal. Esta resolución fue supervisada y homologada por la jueza María Fernanda Botana, quien preside el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N.º 5. La jueza también hizo lugar a la solicitud de prisión preventiva presentada por el fiscal.
Los hechos se desarrollaron el 7 de mayo, cuando los hinchas del equipo uruguayo se reunieron en la intersección de Esmeralda y Lavalle, en el centro de Buenos Aires. Vecinos y transeúntes alertaron a la Policía de la Ciudad sobre ruidos molestos y el posible consumo de drogas en la vía pública.
Al llegar al lugar, las fuerzas del orden identificaron a un hombre que llevaba consigo un bolso tipo botinero. Durante la inspección, los agentes encontraron en su interior una pistola semiautomática marca Bersa, modelo Thunder. Esta pistola, que no tenía el cargador colocado, venía acompañada de 50 cartuchos envueltos en una media.
Después de la intervención judicial, se procedió a la detención del sospechoso y a la incautación tanto del arma como de las municiones. Un informe del Registro Nacional de Armas confirmó que el acusado no poseía autorización legal para llevar armas de fuego. Además, se determinó que la pistola se encontraba en condiciones aptas para disparar y que los proyectiles eran utilizables.
Con esta evidencia, el sistema judicial procedió con la acusación y estableció una condena a tres años de prisión en suspenso. Esto significa que el acusado no cumplirá la pena en una institución penitenciaria, siempre y cuando respete las condiciones impuestas por el tribunal.














