Casemiro brilló en el encuentro, no solo por su gol, sino también por sus 60 pases precisos y 2 disparos a portería. Gabriel Martinelli, por su parte, tuvo un papel destacado, sumando un gol, 2 intentos de marcar y 9 pases correctos.
Un momento clave del partido fue el espectacular caño que Vinicius Júnior realizó a Takehiro Tomiyasu, sorprendente a los espectadores en el minuto 57 de la segunda mitad.
El director técnico brasileño, Carlo Ancelotti, dispuso a su equipo en un esquema 4-3-3, con Alisson resguardando el arco y una defensa compuesta por Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Douglas Santos. En el mediocampo estaban Bruno Guimarães, Casemiro y Lucas Paquetá, mientras que la delantera estuvo conformada por Rayan, Matheus Cunha y Vinicius Júnior.
Por el lado japonés, el entrenador Hajime Moriyasu eligió un sistema 3-6-1, con Zion Suzuki en el arco. La defensa la integraron Takehiro Tomiyasu, Shogo Taniguchi y Hiroki Ito, mientras que el mediocampo contó con Ritsu Doan, Kaishu Sano, Daichi Kamada, Keito Nakamura, Junya Ito y Daizen Maeda, dejando a Ayase Ueda como delantero.
El árbitro del encuentro fue Maurizio Mariani.
Con esta victoria, Brasil se aseguró un lugar en los octavos de final del torneo, eliminando a la selección japonesa.
Durante el partido se produjeron varias sustituciones: Lucas Paquetá fue reemplazado por Endrick en el minuto 45 de la segunda mitad; Matheus Cunha dio su lugar a Gabriel Martinelli, mientras que Keito Nakamura y Ritsu Doan fueron sustituidos por Junnosuke Suzuki y Yukinari Sugawara, respectivamente, en el minuto 65. A su vez, Casemiro salió para dar paso a Fabinho en el minuto 92, y Bruno Guimarães fue reemplazado por Danilo Santos en el minuto 97. También se registraron diversas faltas, como la de Casemiro en el minuto 11 de la primera mitad, Kaishu Sano en el minuto 11, Daichi Kamada en el minuto 44 y Junnosuke Suzuki en el minuto 38 de la segunda mitad.
















