El sistema TAD ha sido mencionado como uno de los principales puntos de reclamo ante la Defensoría de la Ciudad por su complejidad y falta de accesibilidad, sobre todo para quienes intentan realizar este trámite, que estuvo habilitado desde el 17 de septiembre hasta el 6 de diciembre de 2025 y reabierto desde el 9 de marzo hasta el presente.
A pesar de que los formalismos de quejas son limitados (22 hasta ahora), el número real de familias que no lograron acceder a la tarifa social —establecida por la legislatura porteña en 2024 y reglamentada un año después— es considerablemente más alto.
Según datos proporcionados por el Ministerio de Educación, bajo la dirección de Mercedes Miguel, entre fines de septiembre y principios de diciembre de 2025 se presentaron 1.746 solicitudes para el boleto de transporte superior, de las cuales solo 627 (casi 36%) se resolvieron: el 52.3% fueron aprobadas y el 47.7% rechazadas. Los 1.119 restantes quedaron en un estatus de ‘enviados a la guarda’, categoría que se refiere a trámites presentados fuera de los plazos establecidos o que no han sido subsanados.
Con la inminente llegada de aumentos en el transporte durante febrero, muchas familias manifestaron su preocupación sobre cuándo se activaría nuevamente el sistema para solicitar el boleto universitario. A pesar de que las actividades escolares habían comenzado, la posibilidad de presentar un TAD no se reabrió hasta el 9 de marzo. Dado que el tiempo de respuesta puede alcanzar hasta diez días hábiles, no era inusual que los estudiantes, que apenas pusieron en marcha su solicitud, se enfrentaran a la espera hasta finales de marzo o principios de abril debido a los feriados.
Desde que se reabrió el servicio hasta finales de mayo, se procesaron 11.262 expedientes (incluyendo los pospuestos de 2025). De ellos, el 87.8% recibió alguna resolución, con una proporción cercana al 70%-30% en aprobaciones y rechazos. Sin embargo, 1.372 trámites (12,2%) quedaron clasificados como ‘enviados a subsanar’.
Consultada sobre esta categoría, una fuente anónima con conocimiento del asunto explicó que muchos de los casos “subsanados” pertenecen a estudiantes que residen fuera de la Ciudad y que estudian dentro de ella. La normativa establece que el solicitante debe tener domicilio en la Capital, y aunque lo lógico sería denegar esos trámites, se opta por clasificarlos como ‘a subsanar’ para no incrementar el número de rechazos.
El Ministerio de Educación no ofreció aclaraciones sobre el destino de esos casos ‘subsanados’, aunque desde Movilidad e Infraestructura indicaron que corresponde a la falta de documentación o información necesaria.
Al sumar todos los expedientes de ambos años, se confirma un porcentaje similar de casi 30% de rechazos y más de 70% de aprobaciones. Sin embargo, si se consideran los ‘subsanados’ como casos no resueltos, se puede concluir que el 38% de los estudiantes que intentaron obtener este subsidio para el transporte público no lograron acceder a él en los tiempos estipulados.
En términos generales, el proceso se considera complicado, lo que puede desincentivar a muchos a intentarlo.
Los solicitantes suelen encontrar dificultades desde el inicio, como la obtención del enlace correcto para acceder al TAD. Una búsqueda simple como ‘boleto estudiantil + CABA’ generalmente conduce a la página equivocada, donde se gestiona el boleto para escuelas primarias y secundarias.
Además, aquellos que intentan realizar el trámite mediante el portal MiBA se encuentran con que deben hallar el enlace adecuado, posiblemente bajo términos de búsqueda distintos. Una vez que acceden a la página correcta, se requiere loguearse con la clave MiBA. Sin embargo, no es posible ingresar al sistema antes de haber encontrado el enlace específico.
Hasta el cierre de esta nota, no existía información accesible sobre el proceso en el sitio de Movilidad ni en el portal del Ministerio de Educación. Una vez en la página correcta, el solicitante debe ingresar la palabra ‘boleto’ y seleccionar ‘Boleto Educativo Educación Superior’ para iniciar el trámite.
Al llegar al formulario, se requiere completar varios campos y adjuntar documentación. Esto incluye un certificado que valide días y horarios de cursada, junto con el DNI y otros documentos que reflejen la situación laboral del solicitante. Este contexto es crucial, dado que se deberá presentar información sobre los ingresos del hogar para calificar según categorías establecidas por el IDECBA, cuyas variables cambian mensualmente.
Los problemas de formato y limitaciones del sistema también han sido reportados. Por ejemplo, el sistema puede presentar errores al intentar subir documentos en formato PDF, lo que puede obligar a los solicitantes a encontrar soluciones creativas, como convertir archivos a diferentes formatos.
Una vez transcurridas al menos dos semanas, el solicitante recibe una notificación por correo electrónico, debiendo ingresar nuevamente al TAD para verificar el estado de su solicitud. Si es aceptada, recibirá una segunda notificación con instrucciones para descargar la aplicación necesaria para activar el beneficio en su tarjeta SUBE. Si es rechazada, el solicitante enfrenta la frustración de intentar apelar sin claridad en el proceso.
Desde la Defensoría de la Ciudad, se enfatizan varios motivos que provocan inquietud en los solicitantes, tales como la exclusión de ciertas carreras, retrasos en la asignación de beneficios y problemas técnicos con la aplicación destinada a activar los subsidios. Los reclamantes también reportan la falta de información clara sobre el proceso y sus requerimientos.
















