Jerónimo señaló que la desconfianza social hacia las instituciones está relacionada con la percepción de que no logran resolver los problemas cotidianos. “No estar a la altura nos fue llevando a ese grado de desconfianza”, sostuvo, y planteó que tanto el sindicalismo como el sector empresario deben generar “espacios saludables de encuentro y diálogo entre trabajadores y empleadores”.
Otro de los ejes de su exposición fue el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral. En ese sentido, sostuvo que el objetivo no debe ser frenar su avance, sino encontrar mecanismos para complementarla y mejorar las condiciones de los trabajadores. Para ello, consideró necesario fortalecer la capacitación y formar trabajadores más calificados para adaptarse al nuevo escenario.
El dirigente también planteó que la representación gremial debe construirse a partir de la escucha, la tolerancia y el diálogo. Frente a la polarización de los discursos, sostuvo que el sindicalismo tiene el desafío de interpelar a las nuevas generaciones de trabajadores y adaptar sus formas de representación a las transformaciones del mercado laboral.
En ese marco, Jerónimo señaló que las nuevas generaciones tienen una relación diferente con el empleo y buscan un equilibrio distinto entre el trabajo y el tiempo personal. “Antes se pensaba en un empleo en el que jubilarse. Eso ya no existe”, afirmó.
Para el dirigente, esta transformación obliga a que los sindicatos no se limiten a defender derechos adquiridos, sino que también acompañen los cambios y generen herramientas que contribuyan tanto al desarrollo de los trabajadores como al crecimiento de las empresas.
Jerónimo también destacó la necesidad de incorporar a jóvenes y mujeres en los espacios sindicales y advirtió sobre el crecimiento de la precarización y de los empleos en plataformas, frente a la reducción del trabajo formal. En ese sentido, sostuvo que la representación sindical debe alcanzar a las distintas modalidades de empleo y no limitarse únicamente a los trabajadores registrados.
“El empleo formal es un sector cada vez más reducido, caracterizado por el pluriempleo y la migración hacia la informalidad. Por eso, la representación sindical debe trascender a los trabajadores formales y abarcar todas las modalidades de empleo”, afirmó.
En el cierre de su exposición, el cosecretario general de la CGT planteó la necesidad de recuperar el valor del trabajo como elemento de organización social. También cuestionó una mirada centrada exclusivamente en la estabilidad macroeconómica y sostuvo que el equilibrio de las cuentas públicas y la reducción de la inflación deberían estar acompañados por un equilibrio social.
“No basta con la estabilidad macro; esto está bien, como el superávit y la reducción de la inflación, pero debería acompañarse de un equilibrio social”, señaló.
Finalmente, Jerónimo sostuvo que los distintos sectores deben contribuir a ese equilibrio y planteó la necesidad de sostener de manera simultánea la estabilidad productiva, social e institucional como condición para el desarrollo del país.













