La decisión fue oficializada mediante el Boletín Oficial y alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). Ambos tributos deben actualizarse trimestralmente de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), según establece la normativa vigente.
Sin embargo, el Gobierno viene aplicando solamente una parte de esas actualizaciones y trasladando el resto hacia períodos posteriores. El saldo pendiente incluye los incrementos correspondientes a 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026.
La nueva postergación fue justificada por el Ejecutivo como una medida destinada a “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. De esta manera, se busca evitar que la actualización completa de los impuestos genere una presión adicional sobre los precios de los combustibles y, por esa vía, sobre la inflación.
La estrategia también implica un menor ingreso para las arcas públicas. Durante los primeros ocho meses de 2026, la recaudación que no se habría obtenido por la falta de actualización completa de estos tributos se estima en aproximadamente US$ 1.229 millones.
Como consecuencia de las postergaciones, el peso del ICL y del impuesto al dióxido de carbono sobre el precio final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio permanece por debajo de los niveles históricos.
El esquema podría modificarse a partir del próximo año. El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno al Congreso contempla un aumento del 59% en la recaudación proveniente de los impuestos sobre las naftas y el gasoil. Se trata del mayor incremento proyectado entre los distintos ingresos tributarios.
La decisión se conoce después de una nueva ronda de aumentos en los combustibles. Varias empresas del sector aplicaron subas de entre 2,5% y 5% en las naftas y el gasoil, en respuesta al incremento del precio internacional del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente.
La principal compañía del mercado, que concentra más de la mitad de las ventas de combustibles en Argentina, inicialmente mantuvo sus precios sin cambios frente a las subas de sus competidoras. Luego aplicó un incremento promedio del 1% en naftas y gasoil.
La empresa explicó que continuará utilizando un esquema de “buffer”, mediante el cual busca amortiguar el impacto de las variaciones internacionales del petróleo y evitar trasladar de manera inmediata toda esa volatilidad a los precios locales.
Con la nueva postergación, el Gobierno mantiene por otro mes el esquema de actualización parcial de los impuestos a los combustibles, mientras las empresas continúan ajustando sus precios frente a la evolución del mercado internacional.
















