La ronda de encuentros comenzará este miércoles por la tarde en la Casa Rosada, donde Santilli recibirá a los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil; Corrientes, Juan Pablo Valdés; Salta, Gustavo Sáenz; y Tucumán, Osvaldo Jaldo.
La actividad continuará el jueves por la mañana con una reunión junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Luego será el turno del mandatario chaqueño, Leandro Zdero, mientras que por la tarde está previsto el encuentro con el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella.
Dentro de esta agenda, Santilli también mantuvo este miércoles una reunión con el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa. Durante su gestión en el área de Economía, el mandatario neuquino había conseguido asegurar la finalización de la circunvalación de Villa La Angostura.
El diálogo con los mandatarios provinciales se extendió durante las últimas semanas. Entre quienes mantuvieron contacto con el jefe de Gabinete se encuentran los gobernadores de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; y de Córdoba, Martín Llaryora.
Por el momento, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, no recibió una convocatoria. La discusión en torno a la reforma electoral también está vinculada con aspectos institucionales, mientras que los sectores opositores más duros tampoco fueron incluidos en las conversaciones sobre los detalles del Presupuesto, que contempla obras consideradas fundamentales.
En el oficialismo apuntan a iniciar en octubre el tratamiento del proyecto de Presupuesto 2027 en la Cámara de Diputados. En paralelo, la reforma electoral volvió a ser analizada este martes en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Uno de los puntos centrales de la iniciativa es la suspensión de las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La estrategia política que acompaña estas negociaciones establece diferencias entre los gobernadores según su posición frente a la suspensión de las primarias. Quienes no acompañen esa iniciativa serán considerados adversarios por el Ejecutivo, mientras que el oficialismo procura reducir la competencia electoral en los distritos gobernados por mandatarios aliados.















