Los bonos Globales argentinos bajo legislación extranjera registran una caída promedio del 0,3%, mientras que el riesgo país elaborado por JP Morgan aumenta cuatro puntos y se ubica en 496 unidades. El indicador vuelve así a moverse cerca de la barrera de los 500 puntos básicos.
La evolución de los activos argentinos se da en un escenario internacional de mayor cautela y con varios factores locales que también condicionan las cotizaciones. Entre ellos aparecen el calendario de vencimientos de deuda previsto para 2027 y la incertidumbre vinculada con las elecciones presidenciales del próximo año, que tendrán lugar antes de que comiencen a vencer los bonos en dólares emitidos bajo el nuevo mandato.
A estos elementos se suma el contexto externo, especialmente el nivel de las tasas de interés estadounidenses y la evolución del precio del petróleo. La combinación de estos factores mantiene elevada la volatilidad sobre los activos de mercados emergentes.
En el mercado financiero consideran que el reciente comportamiento del riesgo país puede interpretarse como una corrección luego de una baja previa que había sido demasiado pronunciada. En ese análisis se destacan como aspectos favorables para Argentina la situación fiscal, el resultado de la balanza comercial, la recuperación de la actividad y la acumulación de reservas, aunque con un ritmo más moderado.
Al mismo tiempo, las condiciones internacionales limitan las posibilidades de una nueva reducción significativa del riesgo país en el corto plazo. La incertidumbre geopolítica y las tasas de largo plazo de Estados Unidos elevadas aumentan la sensibilidad de los activos argentinos ante episodios de mayor aversión al riesgo.
El mercado también concentra su atención en la reunión de la Reserva Federal, cuyo anuncio sobre las tasas de interés se conocerá este miércoles. Las expectativas apuntan a una reducción de 25 puntos básicos luego del encuentro del Comité Federal de Mercado Abierto, organismo encargado de definir la política monetaria estadounidense.
En paralelo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años llegó al 5,04%, su nivel más elevado desde 2007, antes de moderarse durante la jornada. El título a 30 años, por su parte, alcanzó un rendimiento del 5,39% anual.
El incremento de las tasas de los bonos estadounidenses está relacionado también con la preocupación por la inflación. La reciente suba del petróleo por encima de los USD 100 por barril genera dudas sobre la posibilidad de que la inflación estadounidense permanezca por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal.
Los elevados rendimientos de los bonos también reflejan la exigencia de los inversores frente al nivel de endeudamiento público y la evolución del déficit estadounidense.
El rendimiento del bono del Tesoro a diez años tiene además un impacto amplio sobre las condiciones de financiamiento, ya que funciona como referencia para las tasas hipotecarias, los préstamos de largo plazo y parte de la deuda corporativa.
En sentido contrario, algunos elementos de la economía estadounidense actúan como respaldo para los mercados. Entre ellos aparecen la fortaleza de la actividad económica, el volumen de inversiones relacionadas con inteligencia artificial y la solidez de los balances de las compañías que cotizan en Wall Street.
Para los activos argentinos, el escenario combina así fundamentos locales que continúan siendo observados favorablemente con un contexto externo menos propicio. Mientras las tasas estadounidenses permanezcan elevadas y persistan las incertidumbres políticas y geopolíticas, el riesgo país podría continuar mostrando movimientos volátiles y encontrar dificultades para profundizar su descenso.















