“Se sufre, del otro lado está Guillermo y Gustavo y después empiezan las cargadas”, comentó Arruabarrena, refiriéndose a los Mellizos Barros Schelotto, entrenador y asistente de Vélez, y ex compañeros suyos en Boca. El DT manifestó que hubiese preferido una definición más tranquila: “Me gustaría ganar los partidos, entendemos que está esta oportunidad”.
Sobre la sustitución de Paredes, quien dejó el campo por una molestia física, el entrenador fue claro respecto al rol del capitán en el equipo. “Fue una cuestión física, si Leandro está bien no lo saco porque es el capitán y nos genera muchas veces esas pausas que necesitamos. Si no, somos un equipo que va y va, pero fue un tema físico”, explicó.
Arruabarrena también resaltó el rendimiento de los jugadores que ingresaron desde el banco y asumieron la responsabilidad en la definición por penales. “Los chicos que entraron, Kevin Zenón y Carlos Palacios, en los penales asumieron la responsabilidad de patear y lo hicieron bien”, destacó.
El técnico hizo hincapié en que el partido con Vélez ya es parte del pasado y que la atención ahora está en el compromiso que Boca tendrá el próximo martes ante San Pablo, en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, este viernes también enfrentarán a Gimnasia en Mendoza por el Torneo Clausura. “Ahora este partido es historia, tenemos que pensar en el próximo, evaluar a los chicos, poner lo mejor”, afirmó.
Además, abordó el proceso de adaptación del plantel bajo su dirección: “Necesito de todo el grupo, me están respondiendo de a poco. Podemos tener un buen grupo, pero si no ganamos y quedamos afuera no sirve”, expresó, reflejando las exigencias del calendario, que incluye encuentros cada tres días entre el torneo local, la Copa Argentina y la competencia continental.
El técnico recordó su primera experiencia al mando de Boca en esta competición, cuando en 2015 llevó al club a ganar la Copa Argentina ante Rosario Central. “Terminó con un quilombo, y Central eligió el referí”, recordó Arruabarrena, refiriéndose al polémico penal sancionado por el árbitro Diego Ceballos en aquella final, por una falta de Paulo Ferrari sobre Gino Peruzzi, ocurrida fuera del área.
A pesar de la controversia de aquel episodio, el entrenador subrayó el valor institucional del torneo: “Es una copa que yo hace diez años ponía lo mejor y ahora también, porque te da prestigio y posibilidad de ir a la Copa Libertadores”. Además, definió el objetivo del plantel para lo que resta del torneo: “Es un título y queremos llegar a la final y poder ganarla”.
El entrenador también destacó el comportamiento de los hinchas que acompañan al equipo fuera de Buenos Aires. “Esto de ir afuera y el hincha de Boca tiene la oportunidad de estar con los jugadores, el que saluden les viene bien”, sostuvo, y agregó que “el hincha de Boca sale de cualquier lado y estamos agradecidos por el apoyo”.
De cara a la próxima fase de la Copa Argentina, Boca se medirá con Racing, que eliminó a Belgrano en la ronda anterior. Arruabarrena expresó su deseo sobre la programación del encuentro: “Se vendrá Racing, esperemos que sea después de la fecha FIFA así descansamos todos”, refiriéndose al parate de selecciones que se extenderá del 21 de septiembre al 6 de octubre.
El técnico se enfrenta a este nuevo reto tras un partido donde Boca dominó gran parte de las acciones frente a Vélez, aunque no logró anotar en los noventa minutos reglamentarios. La definición se resolvió por penales, con dos atajadas del arquero Álvaro Montero, que permitieron al Xeneize sellar su clasificación por 4 a 3 en la serie.
















