La actividad comenzó a ganar espacio como una alternativa dentro de las inversiones agroindustriales de largo plazo. San Juan se mantiene como uno de los principales polos productivos, aunque el cultivo también avanza hacia otras zonas del país que reúnen condiciones adecuadas para su desarrollo.
A nivel internacional, el consumo de pistacho registra un crecimiento promedio del 6,5% anual. Las estimaciones sobre el retorno económico de este tipo de proyectos se ubican entre el 14% y el 20%, aunque se trata de inversiones que requieren una planificación extendida debido a que los árboles necesitan varios años para alcanzar su máximo nivel de producción.
El avance de las plantaciones también genera actividad en distintos eslabones de la cadena productiva. La expansión implica trabajos vinculados con la preparación y el mantenimiento de los campos, servicios especializados, cosecha, procesamiento y comercialización.
Desde el sector dedicado al desarrollo de proyectos productivos a gran escala señalaron que el pistacho comenzó a despertar un interés creciente entre los inversores agroindustriales. La actividad fue definida como una alternativa que demanda tiempo y planificación, pero que cuenta con una demanda internacional sostenida.
El crecimiento de la producción también abre oportunidades para las economías regionales, debido a que la cadena de valor excede a la producción primaria e incluye diferentes actividades y servicios hasta las etapas de procesamiento y comercialización.
En este escenario, el desarrollo de nuevas plantaciones aparece como una oportunidad para ampliar la participación argentina en el mercado internacional del pistacho. Para acompañar esa expansión, el sector destaca la necesidad de incorporar conocimiento y tecnología y de fortalecer progresivamente la cadena productiva.
Con una superficie cultivada en aumento, una demanda externa que mantiene su ritmo de crecimiento y nuevos proyectos en desarrollo, el pistacho gana presencia dentro del mapa agroindustrial argentino.
















