El Índice de Reversión del Modelo de política económica registró una caída del 22% entre noviembre de 2023 y el tercer trimestre de 2026. El indicador pasó de 53 a 42 puntos en ese período, sobre una escala de 0 a 100, en la que los valores más elevados representan una mayor probabilidad de reversión del modelo.
Para el cuarto trimestre de 2026, las principales señales de alerta se concentran en las dimensiones Político-Social y Micro & Negocios.
La reducción del índice estuvo explicada principalmente por la evolución del componente macroeconómico, que pasó de 75 a 30 puntos. La desinflación, la reducción de la brecha cambiaria y el incremento de las reservas aparecen entre los factores que contribuyeron a disminuir las vulnerabilidades que anteriormente concentraban el mayor riesgo para el esquema económico.
El análisis sostiene que, aunque las variables macroeconómicas muestran una mayor consolidación, la continuidad del modelo depende cada vez más de su legitimidad social y de la capacidad para implementar los cambios sobre la estructura productiva.
En ese sentido, el informe plantea que el riesgo de una reversión amplia es actualmente menor y que, a diferencia de períodos anteriores, una eventual modificación del rumbo ya no estaría asociada principalmente a un shock financiero. Las principales advertencias se ubican ahora en el plano social y microeconómico.
El índice se construye a partir de 22 series cuantitativas provenientes de distintas fuentes, entre ellas el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y universidades. Los indicadores se agrupan en cuatro dimensiones: Macroeconómica, Político-Social, Institucional-Legal y Micro & Negocios.
La evaluación correspondiente a 2026 muestra una consolidación de la dimensión macroeconómica, con una trayectoria descendente de la inflación, una brecha cambiaria ubicada en 0% y un resultado fiscal superavitario sostenido.
En la dimensión Institucional-Legal, el escenario se mantiene estable, sin cambios relevantes en el nivel de respaldo jurídico del modelo, mientras continúan los intentos por fortalecer los acuerdos legislativos.
La situación es diferente en el componente Político-Social, donde se observa un deterioro asociado al desgaste preelectoral, una caída en la imagen del Gobierno y un incremento de la conflictividad. Frente a este escenario se implementaron distintas medidas correctivas.
En el segmento Micro & Negocios, el panorama aparece marcado por un proceso de transformación de la estructura productiva. Entre los factores considerados se encuentran la apertura y cierre de unidades productivas, el costo del crédito y la evolución de la morosidad.
El Índice de Reversión del Modelo funciona como una herramienta para evaluar la continuidad del esquema de política económica vigente a partir de indicadores macroeconómicos, políticos, institucionales, sociales y microeconómicos. Para su elaboración se procesan mensualmente indicadores oficiales y estudios de mercado, con una evaluación trimestral desde noviembre de 2023.
El objetivo del indicador es organizar información cuantitativa y cualitativa para estimar la probabilidad de que se modifiquen las reglas económicas actuales y evaluar las posibles implicancias sobre las inversiones y las decisiones empresariales. No busca anticipar resultados electorales específicos ni reemplazar análisis especializados.
En materia de inversión, el informe considera que el gasto de capital estructural (CAPEX) continúa habilitado por la mayor solidez del escenario macroeconómico y por un marco fiscal y monetario que favorece proyectos de largo plazo, especialmente en sectores con mayor potencial.
La evaluación es más prudente respecto del mercado interno y el consumo. Si bien aparecen señales de recuperación, el componente Micro & Negocios continúa atravesando una etapa de transformación que todavía no se encuentra completamente consolidada.
De acuerdo con el análisis, el escenario actual muestra una menor probabilidad de reversión del modelo económico respecto de los primeros meses de la gestión, aunque con un cambio en la naturaleza de los riesgos: la principal fuente de incertidumbre dejó de estar concentrada en las variables macroeconómicas y pasó a ubicarse en la dimensión social y en el proceso de adaptación de la estructura productiva.
















