La estimación ubica las ventas externas en US$103.740 millones, unos US$16.600 millones más que en 2025. El monto también superaría ampliamente el máximo registrado hasta ahora, de US$88.846 millones, alcanzado en 2022.
El crecimiento de las exportaciones se distribuiría entre los principales sectores de la economía, con el agro, la energía y la minería como los principales impulsores del ingreso de divisas.
El sector primario explicaría aproximadamente un tercio del incremento total. Dentro de este segmento, el maíz tendría un papel destacado: sus exportaciones crecerían más de 50% y aportarían unos US$3.000 millones adicionales, impulsadas por una cosecha proyectada en 44 millones de toneladas.
También se espera un aumento cercano al 40% en las ventas externas de trigo, como consecuencia de una combinación de mayores volúmenes exportados y una mejora en las cotizaciones internacionales.
Las manufacturas de origen agropecuario aportarían alrededor del 25% del crecimiento total. Entre ellas se destaca el aceite de soja, cuyas exportaciones crecerían 34% y alcanzarían unos US$8.500 millones, principalmente por el incremento de los precios internacionales.
El sector energético también representaría cerca de una cuarta parte del aumento de las exportaciones. En particular, las ventas externas de petróleo crudo pasarían de unos US$6.700 millones a más de US$9.000 millones. El incremento combinaría una suba del 6% en los volúmenes enviados al exterior con precios internacionales casi 30% superiores, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y el conflicto en Medio Oriente.
En minería, el litio se consolidaría como uno de los principales motores del crecimiento exportador. Sus ventas externas aumentarían 154%, al pasar de US$842 millones a aproximadamente US$2.100 millones, a medida que distintos proyectos mineros del país ingresen en su etapa de producción.
El oro también incrementaría su aporte a las exportaciones, aunque en este caso el crecimiento estaría explicado exclusivamente por el aumento del precio internacional del metal.
Con este escenario de ventas externas récord, el superávit comercial previsto para 2026 superaría los US$20.000 millones. El resultado sería casi el doble del saldo favorable de US$11.320 millones registrado en 2025 y extendería a 32 meses consecutivos el período de saldos comerciales positivos.
En paralelo, las importaciones mostrarían una disminución cercana al 3% interanual. La caída estaría relacionada con la debilidad del consumo interno, la actividad industrial y la inversión, de acuerdo con la proyección.
El comportamiento del comercio exterior también plantea un desafío para el mercado laboral. El crecimiento de las exportaciones deberá estar acompañado por una mayor generación de empleo local para responder a la demanda externa y ampliar el impacto de la expansión de las ventas argentinas al mundo.
















