Con su estilo contundente, el especialista enfatizó que la teoría frecuentemente entra en conflicto con la información práctica. “El tema es cuando te metés adentro de la organización es un quilombo. Y los líderes, hay muy malos líderes. Tenemos una escuela de muy malos líderes”, aseveró.
Gran parte de esta crisis de liderazgo se atribuye a los perfiles que avanzan en las jerarquías empresariales. Hatum citó al autor Tomás Chamorro Premuzic para ilustrar una impactante estadística acerca del comportamiento humano en posiciones de gestión y cómo la ambición desmedida puede afectar el entorno laboral.
“En la sociedad hay 1% de psicópatas están todos en la cárcel, todos los que están en la cárcel son todos psicópatas. Ahora en las organizaciones hay 3% de psicópatas. Mientras más arriba vas más psicópatas te encontrás. O sea cuando uno crece en la función algo pasa, el poder te coopta, te cambia y saca lo peor de vos”, explicó el profesor.
El principal error radica en la manera en que las empresas seleccionan y capacitan a sus mandos medios y ejecutivos, cayendo en errores operativos recurrentes. Hatum sostiene que el verdadero desafío es la falta de un proceso de desarrollo eficaz, lo que deteriora tanto a los empleados competentes como a la estructura misma de la organización.
“Desarrollar un líder es hacer lo contrario a lo que se hace ahora, que por el principio de Peters las empresas te llevan hasta el límite de tu incompetencia. Sos buen vendedor, ergo buen jefe. Llegás a jefe, sos un espanto, te tienen que rajar porque ya no hay opción. Entonces perdiste el jefe y el buen vendedor”, detalló. Como solución, propuso la implementación de trayectorias técnicas paralelas a las directivas.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas, Hatum advierte que la situación es aún más compleja, dado que el liderazgo a menudo está influenciado por lazos familiares y la confianza personal, lo que podría obstaculizar el proceso de profesionalización.
Al ser interrogado sobre el consejo que ofrecería a un empresario que busca trascendencia, Hatum fue claro: “Mi recomendación es que, si tenés hijos, que estudien, que se vayan de la empresa y que no vuelvan hasta que tengan experiencia”. Según sus estadísticas, el 75% de estas empresas sobreviven a la primera generación, pero solo un 10% llega a la segunda.
Para las grandes corporaciones, la exigencia, según Hatum, radica en la innovación tecnológica y la capacidad de anticiparse a los cambios del entorno global actual. Ya no es suficiente recurrir a los perfiles tradicionales que sostienen las operaciones.
“Para la corpo recomiendo mirar competencias futuras que hoy no están. Es decir ¿qué voy a necesitar con toda la aceleración de la Inteligencia Artificial? ¿Cuáles son las competencias futuras para ser líder? No mirar la de hoy porque ya tenemos gente, vas al headhunter y la pedís, pero miremos a futuro y preparemos esa gente para futuro así la empresa se posiciona mejor”, sugirió.
Finalmente, el especialista desafió la noción de que la carrera corporativa depende exclusivamente de la excelencia técnica, reivindicando la importancia de la negociación interna y del lobby bien fundamentado. Por ende, evitar participar en las dinámicas de poder es, según su perspectiva, un error estratégico importante para cualquier profesional que anhele crecer.
“El más estúpido en una corporación es el que es inteligente, bueno y honesto y piensa que la política es mala. ¿Por qué? A veces la política es una buena palabra si la usamos bien. En definitiva, es lo único que necesitás para crecer, más lo técnico que te sustenta”, concluyó.















