Entre las opciones más populares están la lavanda, el jazmín y la dama de noche, tres plantas apreciadas por el aroma de sus flores. Pueden cultivarse en macetas o directamente en el suelo del jardín, aunque cada una requiere condiciones específicas para crecer adecuadamente.
La lavanda es reconocida como una de las plantas aromáticas más queridas para espacios exteriores. Sus distintivas flores moradas emanan un perfume intenso y añaden color al jardín durante el período de floración.
Su cultivo puede iniciarse hacia finales del invierno, aunque en áreas donde persisten heladas, es recomendable proteger los ejemplares jóvenes o esperar a que pase el riesgo de frío extremo.
Para su correcto desarrollo, necesita varias horas de sol directo al día y un suelo con un excelente drenaje. Una vez establecida, es capaz de resistir periodos de sequía y no demanda riegos frecuentes. En realidad, el exceso de humedad puede afectar negativamente a sus raíces.
El jazmín es otro clásico preferido para quienes desean aromatizar su jardín. Dependiendo de la variedad, puede ofrecer flores blancas muy fragantes durante la primavera y el verano.
Al plantar hacia finales del invierno, es esencial elegir un área luminosa y resguardada de heladas severas. En regiones más frías, puede ser preferible posponer la siembra hasta que las temperaturas se tornen más favorables.
Algunas variedades son trepadoras y requieren de una estructura, como una reja o tutor, para desarrollarse. También es posible cultivarlas en macetas siempre y cuando cuenten con suficiente espacio y un sustrato con buen drenaje.
La dama de noche (Cestrum nocturnum) es especial por una característica particular: sus pequeñas flores emanan un aroma intensamente perceptible durante la noche, que puede ser detectado a varios metros de distancia.
Esta planta es sensible a las bajas temperaturas, por lo que en agosto es preferible no exponer un ejemplar joven a heladas fuertes. En climas templados, puede ser sembrada hacia finales del invierno, mientras que en zonas más frías, es recomendable esperar hasta la primavera.
Requiere un lugar bien iluminado, un sustrato fértil y drenante y riegos que mantengan un nivel de humedad sin causar encharcamientos.
















