Aunque inicialmente se creyó que esta posibilidad estaba limitada a marcas estadounidenses, en realidad el abanico de opciones es mucho más extenso. Varias automotrices globales tienen producción en territorio norteamericano, lo que les permitiría beneficiarse de este nuevo esquema.
Entre las marcas presentes en Argentina, Chevrolet podría incluir modelos como las pick ups Colorado y Silverado (en versiones fabricadas en EEUU), así como SUVs de gran porte como Tahoe y Traverse, e incluso deportivos icónicos como Corvette.
Por su parte, Ford podría ampliar su oferta con la incorporación de Bronco en sus diversas configuraciones, así como Explorer, Expedition y versiones más grandes de la Serie F, incluyendo la F-150 Lightning eléctrica. Modelos como Mustang y F-150, que ya se encuentran en el mercado, podrían beneficiarse de ajustes en su precio.
El universo de Jeep también se vería favorecido con la posible llegada de Grand Wagoneer, sumándose a Wrangler, Gladiator y Grand Cherokee. Ram, por su parte, tendría la oportunidad de reposicionar su gama 1500.
El impacto del acuerdo no se limitaría a las automotrices tradicionales de EEUU, sino que también beneficiaría a fabricantes globales. Honda, por ejemplo, podría ampliar su oferta con modelos como Odyssey, Pilot, Passport o Ridgeline, además de mejorar la posición de sus modelos Civic, Accord y CR-V.
En el caso de Hyundai y Kia, ambas marcas con producción en Estados Unidos, se vislumbran modelos eléctricos como Ioniq 5, EV6 o EV9, junto con SUVs como Santa Cruz, Telluride o Sorento.
Las marcas de lujo tampoco quedarían excluidas. BMW podría ofrecer su familia X (X3, X5, X6, X7 y XM), mientras que Mercedes-Benz sumaría modelos eléctricos EQE y EQS, además de GLE y GLS.
Nissan tendría la posibilidad de traer Murano o Pathfinder, e incluso reemplazar versiones actuales por unidades producidas en EEUU. Por su parte, Subaru podría mejorar su competitividad con Crosstrek y Forester.
Uno de los nombres que genera mayor expectativa es el de Tesla. La posibilidad de importar sin arancel podría permitir la llegada de modelos como Model 3, Model Y e incluso Cybertruck, en caso de que la marca decida establecerse oficialmente en el país.
Otras opciones incluyen a Toyota con modelos como Camry, Highlander o Tundra, y a Volkswagen con el SUV Atlas, ampliando así aún más el espectro disponible.
El programa de importación de híbridos y eléctricos sigue siendo un elemento clave. Actualmente, el límite de u$s16.000 FOB limita la oferta, concentrándola mayormente en modelos de origen asiático.
Sin embargo, dentro del sector se está considerando la posibilidad de elevar ese tope. Un aumento permitiría diversificar la oferta y sumar vehículos de mayor valor, incluyendo opciones provenientes de Europa, Japón y Corea del Sur.
Los cálculos de costos—que abarcan logística, impuestos y márgenes—suelen duplicar el valor FOB, resultando en precios finales que actualmente se encuentran entre u$s32.000 y u$s35.000 en la mayoría de los casos.
La combinación de acuerdos comerciales y programas de incentivo marca un punto de inflexión. La apertura a vehículos fabricados en Estados Unidos podría redefinir la oferta en Argentina, incorporando desde pick ups y SUVs de gran porte hasta modelos eléctricos de última generación.
El resultado dependerá de la implementación efectiva de las medidas y de las estrategias de cada automotriz. Sin embargo, el panorama ya anticipa un mercado más competitivo y con mayor variedad para los consumidores.
















