En una reciente entrevista, Tabar abordó el monto reportado a la Justicia y las dudas planteadas por Adorni. Al ser consultado sobre si sostenía su afirmación de que los arreglos costaron 245.000 dólares, respondió: “Obvio que sí porque lo declaré yo”. Amplió su explicación diciendo: “(Hice) una especie de administración de la obra, de lo que hicieron, se hizo un recuento, se llegó a ese número y se entregó a la Justicia”.
Hace poco más de una semana, tras hacer pública su declaración jurada, Adorni rompió el silencio en otra entrevista y refirió que el costo de las refacciones era menor, añadiendo que ese tema estaba siendo regulado por la Justicia.
En otro aspecto relevante de la causa, se presentó información sobre un pago de 8.183.303,25 pesos a la empresa “Rosen The Store” por productos de blanquería, derivado de una pericia en el celular del contratista. La fiscalía ha solicitado detalles sobre esta operación, incluyendo los productos adquiridos y la forma en que se realizó el pago.
Al ser interrogado sobre la factura vinculada a dicha compra, Tabar se mostró evasivo y no ofreció información clara, alegando que su intervención podría entorpecer el proceso judicial. Respecto a la compra de colchones y artículos de blanquería, así como su asociación con la secretaria de Adorni, Gisela Kocsis, el contratista aseguró no recordarla. Ante preguntas sobre si efectivamente había recibido dichos productos, optó por una respuesta ambigua, “Algunas cosas se compraron y por ahí había que ir a retirarlas, yo iba, las retiraba, las pagaba, después era como una obra normal con cualquier dueño y contratista”.
Tabar también comentó que, debido a la naturaleza de su trabajo, a menudo asumía responsabilidades que no le correspondían, con el objetivo de facilitar la mudanza al propietario de la casa. “Como en cualquier mudanza se enviaron cosas al domicilio. Yo no tengo conocimiento si la familia Adorni las tenía, si las compró o las envió”, finalizó.
Durante la charla, el contratista hizo hincapié en que mantuvo comunicación con Manuel Adorni después de finalizar las remodelaciones, afirmando que habían continuado hablando debido a necesidades de reparaciones. Aunque no confirmó si Adorni le ofreció asistencia para su declaración testimonial, sí indicó que el jefe de Gabinete se disculpó y le aseguró que podía contar con él.
Evadiendo la pregunta sobre quién financió las modificaciones en la casa, Tabar simplemente mencionó conocer a Angeletti y describió la dinámica habitual entre matrimonios en proceso de refacción: “Como sucede en cualquier matrimonio normal que está haciendo una refacción, van y vienen cosas”.
Al ser consultado sobre una posible persecución por parte de la agencia de recaudación, minimizó la situación y apuntó que, como trabajador autónomo durante más de 25 años, era común lidiar con deudas e intimaciones. Concluyó afirmando su compromiso de responder a esas situaciones y a sus responsabilidades como contribuyente.
















