La invitación formal se llevará a cabo este jueves, y los tenedores del bono DLK TZV26 podrán intercambiarlo por la Letra (LELINK D31L6) o el bono DLK TZVD8, con las nuevas emisiones acreditándose el 23 de octubre (T+3, según la terminología del mercado).
De este bono, uno de los muchos emitidos para permitir a los inversores protegerse antes de las elecciones de medio término del año pasado sin afectar tanto a las reservas, aún quedan en circulación alrededor de US$4855 millones.
A los valores de cambio actuales, esto representa aproximadamente $7 billones, lo que indica que, mediante este canje, se busca reducir hasta un 35% el compromiso de pago que el Tesoro tiene previsto para fin de mes, marcando así el mayor monto a enfrentar hasta diciembre.
“Es una operación que recuerda a las cuatro realizadas entre enero y abril de 2026, antes de los vencimientos de D16E6, D30E6, D27F6 y D30A6”, comentó el economista Federico García Martínez. Este comentario se refiere a cuatro títulos de deuda ajustados por el dólar oficial que se emitieron bajo similares condiciones y posteriormente se canjearon para extender su duración y reestructurar el calendario de pagos del Tesoro.
Respecto al bono que vence a fin de mes, este representa el segundo intento de canje, tras el realizado a principios de junio, que logró reestructurar el 24,89% de la emisión original a cambio de una serie de nuevos instrumentos (TXMD8, TXMD9 y TXMJ0) con plazos más largos, aunque a costa de rendimientos de hasta el 9,36% para concretarlo.
La mayor parte de los bonos en circulación está en manos de inversores privados, lo que podría limitar la aceptación de esta nueva operación. Por ello, los analistas consideran que esta vez se ha incluido una opción de corto plazo (para fin de julio) y otra de largo plazo (hasta diciembre de 2028). “Esto indica que el objetivo principal es disminuir el compromiso de fin de mes, aunque sea postergándolo unas semanas”, señaló un experimentado operador de mercado.















