Los estudios presentados hasta ahora reflejan que el Producto Interno Bruto (PIB) sigue una tendencia oscilante, con sectores que experimentan crecimientos dispares. Según el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, la actividad en abril se mantuvo en niveles similares a los del año anterior. Para el primer cuatrimestre, este indicador muestra una disminución del 0,3%. En comparación con marzo, se observó una caída del 0,7% en la medición desestacionalizada.
La consultora explica que “la actividad sigue mostrando una evolución oscilante, bajando luego de la fuerte suba de marzo”. El informe de Ferreres también destaca una “dinámica de marcha a dos velocidades” que no se anticipa cambiará en el corto plazo.
Por otro lado, el Índice Líder de Actividad (ILA) de la consultora Analytica concluyó que la actividad económica retrocedió un 0,8% en abril. Este análisis resalta que “abril fue un mes de contracción generalizada, con la mayoría de los indicadores en terreno negativo”, lo que sugiere una debilidad en la demanda interna, la industria pesada y el sector automotriz.
Los datos sectoriales ofrecen resultados variados. En primer lugar, los sectores más destacables fueron Minas y Canteras, que crecieron un 7,3% anualmente gracias a la producción en Vaca Muerta, así como el sector de Electricidad, gas y agua, que experimentó un aumento del 7,2%. La Intermediación financiera también mostró un crecimiento positivo del 6,1%. En contraposición, la Industria manufacturera y el Comercio son los sectores que más han retrocedido. La industria registró una disminución anual del 2,0% en abril, donde la producción automotriz cayó un 17,5% y los despachos de cemento un 13,1%. El sector comercial también sufrió una baja del 2,4% en comparación anual.
En términos de consumo, los analistas destacan la fragilidad de la demanda. La consultora Analytica señala que “la recaudación del IVA cayó 0,3% y la de Seguridad Social bajó 1,1%, reflejando la fragilidad de los ingresos laborales”. Además, los préstamos al sector privado aumentaron solo un 0,6%, sin evidencias de aceleración en el financiamiento familiar. En definitiva, la actividad económica en abril se inserta en una dinámica de “serrucho”.
En contraste, el sector agropecuario opera en niveles altos, con un aumento interanual del 16,5% en algunas mediciones; no obstante, factores climáticos han retrasado la cosecha de soja, lo que resultó en una caída mensual del 2,6% en la cadena agropecuaria.
Los especialistas destacan que, mientras el mercado interno continúe deprimido, la recuperación económica seguirá siendo frágil.















