Victoria Bein, doctora en Psicología y una de las responsables del estudio, conversó con LN+ para profundizar en esta preocupante situación.
“Más allá de que a los niños no se les debe pegar, hemos estado investigando durante un tiempo lo que realmente importa: los efectos de este tipo de acciones”, señaló Bein. La especialista explica que “el castigo físico incluye lo que comúnmente se conoce como un chirlo, un tirón de pelos o de orejas, o un agarre de brazo”.
Con base en los testimonios, Bein destaca que el 6,6% de los niños enfrentan castigos físicos severos, que pueden abarcar desde palizas hasta agresiones con objetos contundentes. “Este tipo de violencia puede llevar a que el niño termine hospitalizado o, al menos, atendido en una guardia”, agregó.
Bein también reflexionó sobre la falta de denuncias en muchos hospitales y escuelas, afirmando que “esto es muy complejo de analizar y tiene múltiples causas”. La experta desglosa algunos factores que contribuyen a este problema persistente.
Sobre la participación en las denuncias, la doctora apuntó: “En la mayoría de los casos de violencia infantil, quienes denuncian son casi siempre terceros”. Desde el análisis de los datos recolectados, Bein compartió que “algunas causas llegan a los juzgados, pero no se les otorga seguimiento ni profundización. Además, las pericias necesarias a menudo no se realizan y los menores, aunque sean separados, se quedan sin seguimiento en un sistema ineficaz”.
“También sucede que la denuncia misma carece de seguimiento. Por ejemplo, un docente reporta un caso a la dirección del colegio, luego la directora se dirige a la inspección, el inspector levanta el teléfono y descubre que no hay personal capacitado para responder”, ilustró Bein.
La especialista lamenta que persista la creencia errónea de que la violencia física contra los niños es un problema del pasado. Para corroborar su afirmación, citó un dato contundente: “En el 70% de los casos de violencia infantil, los niños la reciben de manera diaria o semanal, y en su mayoría proviene de los padres. Luego siguen los hermanos”.
“Debido a este contexto y a que esta situación no forma parte de la agenda pública, en Argentina no existe una discriminación estadística clara. Es decir, las madres ejercen violencia tanto como los padres”, concluyó Bein.














