Durante el período mencionado, el salario mínimo perdió casi dos quintas partes de su capacidad de compra. El informe señala que el empleo asalariado formal experimentó una caída de más de 300.000 puestos de trabajo, tanto en el ámbito público como privado. La reducción en los salarios y la desaparición de empleos han tenido efectos desiguales dependiendo del sector y la región.
El documento resalta la dimensión histórica de la caída del salario mínimo, vital y móvil (SMVM). En marzo de 2026, el SMVM real se fijó en $352.400, lo que representa un 39% menos respecto a noviembre de 2023 y equivale a cerca de un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, cuando se registró un valor de $1.033.354 (considerando pesos de marzo de 2026). Este nivel actual es incluso inferior al registrado en 2001, previo a la crisis de la convertibilidad.
A pesar de que el salario mínimo nominal experimentó incrementos casi mensuales durante el análisis, estos aumentos no lograron superar el ritmo de la inflación. En diciembre de 2023, se verificó una caída del 15%, seguida de otra del 17% en enero de 2024. Posteriormente, los aumentos nominales mensuales, que oscilaban desde $292.446 en febrero de 2025 hasta $346.800 en febrero de 2026, fueron insuficientes frente a la escalada de precios, lo que exacerbó la pérdida del poder adquisitivo.
La evolución de los salarios reales mostró variaciones por sector. Los trabajadores del sector privado formal sufrieron una disminución del 2,3% en su capacidad de compra entre noviembre de 2023 y enero de 2026, según el Índice de Salarios. En enero de 2026, el salario promedio se situó en $2.066.757, una cifra 14,4% inferior al máximo histórico de la serie, que se había registrado en mayo de 2013.
Los salarios en el sector privado experimentaron descensos en marzo y abril de 2025, aunque luego se observó cierta recuperación entre junio y agosto de dicho año. Desde septiembre de 2025, tras leves bajas, los salarios comenzaron a seguir una tendencia ascendente y, desde junio de 2025, se mantuvieron por encima de los niveles de noviembre de 2023, acumulando un aumento del 3,5% hasta febrero de 2026.
En cambio, el sector público enfrentó un retroceso más significativo y prolongado. Entre noviembre de 2023 y enero de 2024, los salarios reales en el sector público disminuyeron un 21,9%. Esta caída fue solo parcialmente revertida en los meses posteriores. A enero de 2026, los salarios en el ámbito público aún se situaban un 17,9% por debajo de los niveles de noviembre de 2023 y un 41% por debajo del valor máximo registrado una década atrás.
Por otro lado, el empleo formal en Argentina ha seguido un camino de marcado retroceso y desgaste.














