Aún persisten interrogantes respecto a los movimientos y reposicionamientos globales de los inversores ante el conflicto en Oriente Medio y la escalada de los precios del petróleo y el gas. Sin embargo, el oro mantiene su relevancia en el panorama actual. Es pertinente señalar que, tras el inicio de la operación ‘Furia Épica’ por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, la cotización del oro experimentó una reacción inmediata, que posteriormente se atenuó en paralelo con las declaraciones triunfales del presidente Trump. Tras fluctuar en torno a los 5.000 dólares la onza, el precio descendió en las últimas jornadas hasta situarse ligeramente por encima de los 4.800 dólares. Esta debilidad podría justificarse por diversos factores, incluyendo la respuesta de la Reserva Federal (Fed) y otros bancos centrales al nuevo escenario mundial, e incluso una posible ‘indigestión’ por parte de los demandantes que han acumulado importantes volúmenes del metal precioso en los últimos años.
No obstante, el ejercicio fiscal comenzó con un notable nivel de demanda minorista, de los fondos cotizados en bolsa (ETF) y de la banca central. En este sentido, los datos más recientes indican que, en enero, los bancos centrales prosiguieron con la adquisición de oro, si bien con menor intensidad, ampliando a su vez el espectro de países compradores. El informe del Consejo Mundial del Oro revela que el Banco Negara de Malasia efectuó su primera compra neta de oro desde 2018 (3 toneladas), mientras que el Banco de Corea contempla reanudar sus inversiones en oro por primera vez desde 2013. Según la opinión de los expertos, la incertidumbre geopolítica se mantiene como un factor de fondo persistente para la demanda de los bancos centrales, siendo la alta volatilidad registrada en enero una notable excepción.
Análisis de la actividad en enero
Los bancos centrales adquirieron un total neto de 5 toneladas, cifra considerablemente inferior al promedio mensual del año precedente, que se situó en 27 toneladas.
Las adquisiciones fueron lideradas por los bancos centrales de Asia Central y Oriental, aunque también se observó un incremento en las reservas de los bancos de Europa del Este. Es relevante mencionar la actividad dual en Asia Central: Uzbekistán se posicionó como uno de los principales compradores con 9 toneladas, mientras que Kazajistán fue un vendedor neto, con una tonelada. Por su parte, Rusia fue el mayor vendedor con 9 toneladas.
El Banco Nacional de Bulgaria (BNB) vendió 2 toneladas de oro; sin embargo, esta disminución se correlaciona con un aumento de idéntica magnitud en las reservas de oro del Banco Central Europeo (BCE), dada la incorporación de Bulgaria a la Unión Europea como su 21º miembro.
Para los analistas, la moderación en el impulso comprador de oro por parte de los bancos centrales a comienzos de año, en comparación con el promedio de 27 toneladas de los últimos 12 meses, podría estar relacionada con la volatilidad de los precios del oro y con el periodo festivo de Navidad, que pudo haber brindado un respiro a algunos banqueros centrales. Con todo, se considera probable que las tensiones geopolíticas, que muestran escasos indicios de remisión, sostengan la acumulación durante 2026 y años subsiguientes. Cabe recordar que en enero el precio del oro alcanzó cotizaciones máximas superiores a los 5.300 dólares. A pesar de ello, el impulso comprador de los bancos centrales se mantuvo inalterado incluso con el ascenso de los precios.
A continuación, se detallan las principales transacciones reportadas en enero:
El Banco Central de Uzbekistán adquirió 9 toneladas, extendiendo su racha de compras iniciada en octubre. Esta adquisición elevó sus reservas de oro a 399 toneladas. El crecimiento de las reservas de oro de Uzbekistán ha sido excepcional: representaban el 57% de sus reservas totales en el mismo período de 2020 y alcanzaron el 86% en enero de 2026.
El Banco Negara de Malasia se sumó a los compradores de oro, con una adquisición de 3 toneladas, lo que representa su primer incremento desde 2018. El banco central elevó sus reservas de oro a 42 toneladas, equivalentes al 5% de sus reservas totales a finales de enero.
Otros bancos centrales que realizaron compras fueron la República Checa (2 toneladas), Indonesia (2 toneladas), China y Serbia (1 tonelada cada uno).
Los 15 meses consecutivos de compras de oro por parte de China han incrementado sus reservas de oro hasta casi el 10% de sus reservas totales.
El Banco de Rusia fue el principal vendedor neto este mes (9 toneladas). Le siguió el Banco Nacional de Bulgaria (2 toneladas), que transfirió el oro al BCE como parte de la adopción del euro por parte del país, efectiva desde el 1 de enero de 2026, convirtiéndose en el 21º miembro de la Unión Europea. Kazajistán y la República Kirguisa también redujeron sus reservas de oro, cada una en una tonelada.
Por otra parte, se han identificado algunos ‘drivers’ que podrían impulsar la demanda de la banca central a nivel global. Por ejemplo, el Banco de Corea (BOK) anunció planes para incorporar ETFs de oro físico cotizados en el extranjero a su cartera de reservas de divisas a partir del primer trimestre de 2026. Esto marca su primera inversión vinculada al oro desde 2013. El BOK citó la liquidez y la facilidad de negociación como ventajas fundamentales de la estructura del ETF frente al oro físico. Actualmente, el BOK posee 104 toneladas de oro físico (aproximadamente el 4% de sus reservas totales), ubicándose en el puesto 41 entre sus homólogos mundiales.
Cabe destacar que la última Encuesta sobre Reservas de Oro de Bancos Centrales del CMO de 2025 reveló que el acceso al oro a través de ETFs es una práctica infrecuente entre los bancos centrales, ya que ninguno de los encuestados lo había seleccionado como método de adquisición de oro.
En conclusión, el inicio de 2026 ha estado marcado por una ampliación de la demanda por parte de los bancos centrales, un fenómeno que, según los expertos, podría erigirse como un tema clave emergente en el año. Adicionalmente, en enero, los bancos centrales de Malasia y Corea han reactivado su interés en incrementar la exposición al oro después de una prolongada pausa.
Para los participantes del mercado mundial del oro, las próximas semanas se vislumbran como cruciales para la definición del contexto geopolítico del año, dado que el conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa intensificándose sin indicios claros de una resolución diplomática próxima. Es pertinente recordar que el robusto ritmo de acumulación de oro por parte de los bancos centrales desde 2022 ha estado intrínsecamente ligado al modo en que las naciones se posicionan en un orden mundial en transformación. En este marco, el oro constituye un componente esencial de las reservas de los bancos centrales debido a sus atributos de seguridad, liquidez y rentabilidad, los tres objetivos de inversión primordiales para estas instituciones. Por consiguiente, los bancos centrales son importantes poseedores de oro, representando aproximadamente una quinta parte de todo el oro extraído a lo largo de la historia.











