Este proyecto fue impulsado por The Nature Conservancy Argentina, en colaboración con la John Deere Foundation y diversas organizaciones y productores locales. Las plantaciones se llevaron a cabo en las primaveras de 2024 y 2025, abarcando Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe.
Antes de iniciar la siembra, los equipos trabajaron en la preparación del terreno, aguardando lluvias de al menos 60 milímetros, fundamentales para asegurar un suelo húmedo que favoreciera el crecimiento arbóreo.
Unas cuadrillas especializadas, capaces de plantar hasta 2.500 árboles diarios, realizaron la siembra. Optimizar Forestal, una de las entidades colaboradoras, contribuyó con más de 80.000 ejemplares en Santiago del Estero y Santa Fe.
Una vez finalizada la plantación, se inició una fase de monitoreo para evaluar la adaptación de los árboles al entorno. En caso de que algún ejemplar no lograra sobrevivir, se procedía a su reemplazo para mantener la cobertura contemplada desde el principio.
Los controles indicaron una sorprendente tasa de supervivencia cercana al 90%, potenciada por un periodo de lluvias favorables en la región del Chaco.
El proyecto no solo se enfocó en la recuperación de áreas degradadas, sino que también buscó conectar los fragmentos de bosque nativo que habían sido diseminados por el avance de la producción agrícola en las últimas décadas.
Mario Oertlinger, propietario de un establecimiento en Santa Fe llamado Don Nicanor, expresó su satisfacción al ver que, apenas dos años después de la plantación, algunas de las especies comenzaron a ser utilizadas por aves para la construcción de nidos. “Me emociona tener árboles de dos años y que ya sean un recurso para la formación de algún nido de aves o solamente que se posen ahí a descansar”, comentó Oertlinger.
Adicionalmente, la iniciativa procura que la inclusión de árboles beneficie al ganado mediante la provisión de sombra, la mejora del suelo y la resistencia de los campos ante sequías, temperaturas extremas e inundaciones.
















