“Gracias por escucharme, admito que estoy un poco emocionado. Llevo más de cuatro años esperando estar aquí”, comenzó su declaración Hegarty. Narró cómo se formó su amistad en 2004, un vínculo que se consolidó a lo largo de los años, a pesar de que Aramburu contaba con una trayectoria más amplia en el rugby. Ambos eran cofundadores de Esprit Basque, una agencia de eventos, y aquella noche celebraban su participación en la Copa Mundial de Rugby, un proyecto que Hegarty describió como un deseo muy importante para Aramburu.
Los amigos se encontraron cerca de la medianoche en la Rue de la Soif tras recibir buenas noticias laborales. “Me lo contó todo, nos abrazamos y nos besamos. Vimos a mucha gente conocida, sonreímos, reímos, cantamos y bailamos”, recordó Hegarty. Su plan era regresar al hotel, pero decidieron detenerse en Le Mabillon para tomar una última copa y comer algo. En la terraza, se ubicaron junto a Bouvier, Le Priol y Lyson R. Al principio, la interacción fue amistosa hasta que surgió una pregunta sobre sus orígenes; Bouvier respondió con un gesto que aumentó la tensión, diciendo: “Somos de aquí”.
La atmósfera se tornó hostil cuando un individuo de otra mesa se acercó a involucrarse con Bouvier y Le Priol. Hegarty intervino para calmar la situación, sugiriendo que dejaran el asunto. Reconoció que alguien mencionó insultos, aunque no recordaba haber los proferido y no descarta haberlo hecho. Recordó que Aramburu se levantó y lo rodeó con un brazo, adviertiéndole que había sido agente de fuerzas especiales. Cuando un guardia de seguridad pidió a Le Priol regresar a su lugar, Hegarty buscó cambiar de tema pidiendo un cigarrillo y, tras pagar la cuenta, se dirigió a esperar a Aramburu en la esquina. Sin embargo, vio a su amigo regresar y jalar de la capucha de Le Priol, lo que provocó una pelea breve pero intensa.
El presidente del tribunal preguntó cómo interpretó el gesto de Aramburu, a lo que Hegarty respondió que fue la primera vez que vio a su amigo enojado. Después de esa confrontación, ambos amigos salieron del local y entraron a un hotel cercano para pedir hielo para tratar los moretones. Tras recibir los cubitos, Hegarty percibió un Jeep militar estacionado cerca y escuchó: “Están aquí”. Reconoció a Bouvier y a Lyson R., quienes hablaron en un tono amenazante. “Y el señor Bouvier, como usted vio, le disparó. En ese momento, no entendí lo que estaba pasando”, afirmó Hegarty.
Bouvier disparó cuatro veces, hiriendo a Aramburu en dos ocasiones. Inicialmente, Hegarty pensó que se trataba de disparos de fogueo y no entendía por qué su amigo podía estar herido. Bouvier se enfrenta a cargos de intento de asesinato y sostiene que disparó al suelo, versión que Hegarty desmintió: “No hubo disparos de advertencia. Claramente le disparó, estoy absolutamente convencido de ello”. Tras los disparos, Le Priol se acercó corriendo. Hegarty recordó que Aramburu, herido, intentó acercarse a él. “Sé que caen al suelo, intento intervenir, pero es inútil”, narró el testigo.
“La intervención de Le Priol fue fatal, vació su cargador. Veo a Federico caer sobre los cubos de basura y tumbarse en la calle. Para que te hagas una idea de lo aturdido que estoy, pienso que tiene que levantarse para que podamos irnos a casa”, explicó Hegarty. Cuando se acercó, Aramburu le dijo: “Shaun, llama a la policía, me voy a morir”. La reconstrucción se tornó conmovedora: “Es entonces cuando me doy cuenta de lo que está pasando. Lo tomo en brazos, no sé qué hacer. Para mí, ya no está. Alguien viene rápidamente a ayudarme, pero sé que ya no está. La gente intenta reanimarlo, pero sé que ya no está…”.
Loïk Le Priol enfrenta cargos de asesinato, alegando que actuó en defensa propia ante Aramburu y Hegarty. La defensa sostiene que ambos podían haber provocado su muerte, aunque Hegarty insistió en que estaban desarmados y regresaban al hotel. La discusión sobre el paño con hielo que portaba Hegarty se convirtió en un punto álgido, con la defensa cuestionando su naturaleza. Hegarty precisó que no era más que “un paño de cocina” con unos pocos cubitos. “Si hubiera querido hacerle daño al señor Le Priol, habría soltado ese trapo”, señaló, indicando que ese objeto le impidió atacar.
Pierre-Henri Baert, uno de los abogados de Le Priol, persistió en preguntarle sobre el paño. Hegarty, claramente irritado, contestó que le frustraba el enfoque, enfatizando que si hubiera querido golpearlo, habría tirado la toalla. Afirmó que no había situación de














