Fernando Javier Cappi, un destacado profesional del kitesurf conocido por su estricto enfoque en la seguridad, perdió la vida a los 32 años mientras practicaba su deporte favorito. Con su propia escuela y experiencia como instructor de tiro, Cappi frecuentemente se aventuraba a la laguna Setúbal, a solo 10 minutos de Santa Fe, cada vez que se presentaban vientos fuertes. “Mirá que hay un vientito lindo, venite”, le decía a Karina Moya, su novia y ex atleta campeona en lanzamiento de martillo, quien también se dedica a la fotografía. Ella logró captar impresionantes imágenes desde alturas de hasta 14 metros. Sin embargo, la vida de Cappi terminó de manera abrupta el jueves 6 de agosto, durante una sesión de kitesurf en la zona de El Chaquito. A pesar de llevar todas las medidas de seguridad, incluido un casco amarillo y un chaleco salvavidas, sufrió un accidente que le resultó fatal. En el momento del incidente, Karina, quien presenció la tragedia desde la orilla, expresó su preocupación al no verlo. Con angustia, pronunció: “¿Dónde estás gordito? No te veo”. Luego, se escuchó un insulto que reflejaba su desesperación. Cappi, en circunstancias aún bajo investigación, terminó debajo del agua y falleció ahogado. Su cuerpo fue recuperado por la Prefectura Naval Argentina aproximadamente 20 horas después del accidente, a unos 15 kilómetros del lugar donde fue visto por última vez. Facundo Ortega, amigo y también instructor de kitesurf, declaró que Cappi siempre cumplía con las medidas de seguridad, recordando que “tenía todo el equipo puesto: casco, chaleco, las botas”. Resaltó que fue un accidente desafortunado y que algo lo arrastró hacia el fondo. Según Diego Sixto, profesor de educación física y conocedor del kitesurf, ese día se registraron ráfagas de viento de hasta 70 kilómetros por hora, que generaron olas de considerable altura. Sin embargo, alrededor de las 17 horas, el viento se había estabilizado, haciendo la práctica más segura. Cappi había llegado desde Rosario y se metió al agua cuando ya no había otros practicantes. Sobre las causas del accidente, Sixto indicó que fue “una desgracia”, subrayando la preparación de Cappi antes de entrar al agua. Se cree que, tras caer, no pudo desprenderse a tiempo del barrilete debido a las condiciones del agua, que incluían camalotes y obstáculos. Resultado del siniestro, su cuerpo fue encontrado con los elementos de seguridad aún puestos. Cappi dejó atrás a dos hermanos, Marcelo y Celina, y a su madre, Paulina, de 68 años. Su padre, Tomás, también instructor de tiro, falleció en 2019. El lunes, se llevará a cabo una misa en su memoria en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe en Santa Fe. Liliana Armando, madre de una de sus alumnas, recordó a Cappi como una persona sumamente cariñosa, destacando su compromiso y dedicación. “Jamás se hubiera metido en el agua si no estaba seguro de lo que estaba haciendo”, afirmó, recordando cómo Cappi ayudó a su hija a enfrentarse a sus miedos. El legado de Cappi, según Armando, no se limita a su entorno cercano: “Una comunidad rota, eso es lo que deja… logró unir a personas que no se conocían, siempre encontraba algo para relacionar”. Así se recuerda a “El Chino”, quien dejó su vida en un último salto hacia la libertad.
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