LeBron y Embiid mantuvieron una conversación privada en Los Ángeles que duró casi dos horas. Durante este encuentro, el alero de 41 años planteó una inquietud que ha persistido en la NBA en los últimos años: si el pívot de Filadelfia podría mantener su salud a lo largo de una temporada completa.
Las preocupaciones de LeBron tienen fundamento. En las tres últimas campañas, Embiid ha disputado solamente 96 partidos de temporada regular, una cifra alarmante para un jugador alrededor del cual los Sixers han edificado su proyecto. La caída ha sido notable: 39 encuentros en 2023-24, 19 en 2024-25 y 38 en 2025-26. En esta última temporada, una lesión en su rodilla izquierda y una distensión oblicua lo mantuvieron alejado del equipo durante varios meses, y cuando Filadelfia competía por un lugar en los playoffs, el camerunés debió someterse a una apendicectomía de emergencia el 9 de abril.
A pesar de las dificultades físicas, sus estadísticas en la cancha han sido sobresalientes. Según datos de Bleacher Report, Embiid registró un promedio de 26,9 puntos, 7,7 rebotes y 3,9 asistencias con un 52,7% de tiro efectivo, lo que indica que el inconveniente no ha sido su rendimiento, sino su disponibilidad.
En respuesta a la inquietud de James, el pívot fue claro. Explicó que este es el primer verano de su carrera en el que no ha pasado por ninguna cirugía, asegurando que se encuentra completamente sano y concentrado en la próxima temporada. Estas afirmaciones coinciden con lo que su entorno ha manifestado públicamente. Rich Paul, representante de LeBron, también comentó sobre el estado físico de Embiid en el podcast Game Over: “Es el primer verano en que está realmente sano. Sin ningún tipo de operación, lo cual siempre es bueno”.
El General Manager de los Sixers, Mike Gansey, proporcionó información específica sobre el progreso físico del jugador: “Ha estado entrenando intensamente y ha ganado hasta 7 kilos de músculo puro. Actualmente pesa alrededor de 134 kilos y tiene un 13% de grasa corporal. Esperamos que eso le ayude a mantenerse sano y a dominar nuevamente en la pintura”, subrayó el ejecutivo.
Durante los últimos playoffs, Embiid también destacó en la cancha. Regresó tarde a la primera ronda contra los Boston Celtics tras recuperarse de la apendicectomía, pero a partir del cuarto partido se convirtió en un elemento clave que permitió a Filadelfia completar una remontada inesperada: ganó tres de los cuatro juegos restantes con promedios de 28 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias. En el séptimo partido, anotó 34 puntos, capturó 12 rebotes y repartió 6 asistencias en 39 minutos.
Sin embargo, en la segunda ronda frente a los New York Knicks quedó claro que aún le queda trabajo por hacer. Nueva York barrió a Filadelfia 4-0, y en esa serie, Embiid mostró limitaciones físicas, especialmente en defensa, lo que indica que su recuperación total todavía no está completa.
Es en este contexto que entra en juego James. LeBron llega a la franquicia con el propósito de cambiar una cultura de derrotas que ni Embiid ni las diferentes estrellas que pasaron por Filadelfia lograron revertir. “Soy tan confiado como nunca antes lo fui”, manifestó el pívot camerunés el 10 de mayo en declaraciones a la prensa, enfatizando la mejora en el estado de su rodilla.
Con LeBron James como compañero y el primer verano sin intervenciones quirúrgicas en su carrera, Embiid comienza la nueva temporada en la mejor condición física de los últimos años. Los Sixers confían en que esta combinación de salud y liderazgo sea suficiente para romper con 44 años sin anillos en Filadelfia.














