Esta medida fue implementada como parte del operativo especial de seguridad dispuesto para el encuentro que se llevará a cabo este miércoles en Atlanta, Estados Unidos.
Monteoliva indicó que la decisión se tomó en una reunión de coordinación entre las autoridades estadounidenses, la FIFA y representantes argentinos. El objetivo es prevenir incidentes entre las hinchadas en un partido catalogado como de “alto riesgo”. Además, agregó que no estarán permitidos carteles o inscripciones que hagan alusión al conflicto del Atlántico Sur.
“No se permitirá el ingreso con banderas o mensajes políticos vinculados a Malvinas”, afirmó la funcionaria al detallar el operativo de seguridad, que contará con alrededor de 1.600 efectivos policiales y controles reforzados en los accesos al estadio Mercedes-Benz de Atlanta. “Una bandera, camiseta, un trapo, lo que sea que contenga un mensaje de contenido político o de provocación racial”, precisó.
La ministra también mencionó que se han identificado hinchas argentinos que intentaron eludir los controles y que se aplicará el derecho de admisión tanto en el Mundial como en los estadios de fútbol argentinos para aquellos que incumplan con las normativas establecidas. Además, recordó que el Gobierno argentino proporcionó a las autoridades estadounidenses un listado de más de 33.000 personas que tienen prohibido el ingreso a espectáculos deportivos.
Las declaraciones de Monteoliva generaron una fuerte reacción en las redes sociales, donde se cuestionó que la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Malvinas sea calificada como un mensaje político o provocador en un partido contra Inglaterra, país con el que Argentina mantiene un histórico reclamo diplomático sobre el archipiélago.
Este martes, en su conferencia de prensa habitual, el portavoz Adrián Ravier reafirmó que para el Gobierno “las Malvinas son argentinas” y que las palabras de Javier Milei fueron sacadas de contexto al expresar su admiración por Margaret Thatcher. Ravier explicó que el mandatario aprecia “el plan de estabilización, la baja en la inflación y parte de la ideología económica” de la ex primera ministra británica.
















