Para reducir el escándalo, Milei se pronunció el martes por la noche: “Es algo que le han plantado a Martín Menem. Está prefabricado. Martín lo explicó en el gabinete”, declaró en una transmisión del oficialismo. Añadió: “Si quieren, les paso el video que armó (Santiago) Oría donde explica lo que le hicieron a Martín Menem. Esa controversia está prefabricada para generar un problema”, reiteró.
En cuanto a sus colaboradores, optó por no criticar: “Santiago Caputo es como un hermano para mí, y Martín Menem lleva adelante una tarea como presidente de la Cámara de Diputados enorme, fenomenal y extraordinaria”, subrayó.
Sin embargo, las declaraciones de Daniel Parisini (Gordo Dan en X) horas antes marcaron un contraste: “Ahora, al menos, sabemos quién es quién”, comentó. Todos coinciden en que la lucha de poder entre la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y Caputo ha llegado a un punto insostenible. El tuit falso fue desmentido por Menem ante los diputados libertarios y el Gabinete, responsabilizando a alguien que actúa como community manager. En el chat de ministros, solamente Juan Bautista Mahiques, de Justicia, se apresuró a aclarar que no estaban considerando completar la Corte Suprema.
El descontento de Caputo se originó por un tuit en particular. “Acá preocupado por el enojo de SLYT (NdeR: Secretaría Legal y Técnica) que laburó al pedo 6 meses. No pasa nada campeón”, decía el mensaje atribuido a Menem. Caputo afirmó que esa información solo podía conocerla Menem y el interlocutor con el que habló esa jornada. En respuesta a ello, Caputo expresó: “No te podés cagar en 6 meses de trabajo de legal y técnica”. Desde Las Fuerzas del Cielo, hay un creciente descontento por las maniobras encubiertas. “Tiran con cuestiones personales todo el tiempo. Eso no se hace. Se creen los grandes gestores del triunfo de octubre y lo cierto es que si Santiago no lograba el tuit de Scott Bessent (secretario del Tesoro de Estados Unidos) era derrota absoluta”.
Lo claro es que ya no se ocultan las acusaciones, y todos disparan lo que consideran apropiado. Un ejemplo reciente fue dado por Nicolás Promanzio.















