Según las autoridades, este entramado financiero podría estar ligado a la carga de una deuda de 6 millones de dólares que Piccirillo reconoció tener con Hauque, la cual podría haber estado relacionada con un operativo irregular que involucraba armas y drogas en su vehículo.
El fiscal Gerardo Pollicita y la jueza María Servini se ocupan del caso, tratando de esclarecer el origen de los fondos ligados a esta deuda. Existen indicios que sugieren que la misma podría derivar de actividades ilícitas vinculadas al dólar oficial. En el expediente, se han hallado cheques impagos que Piccirillo había prometido utilizar para saldar la deuda.
Según la documentación presentada en la causa, el exmarido de Cirio se comprometió a cancelar la deuda mediante 39 cheques emitidos por la empresa Constructora 11 S.A., cuyo monto fluctuaba entre $140 millones y $190 millones, con fecha del 18 de diciembre de 2024. Sin embargo, muchos de estos cheques carecían de fondos, resultando en su rechazo. Dichos documentos fueron depositados en Sur Finanzas, otra de las compañías mencionadas en el caso.
La investigación busca esclarecer el origen de esos 6 millones de dólares. Según el fiscal Franco Picardi, es posible que parte de este capital haya provenido de operaciones irregulares con casas de cambio y acceso al mercado oficial de divisas. Se sospecha que existió un esquema que buscaba obtener dólares oficiales para luego ser trasladados al mercado paralelo, aprovechando el denominado ‘rulito’ para generar ganancias sustanciales.
En audios y conversaciones incorporados al expediente, Hauque afirma haber generado “mucha plata con el rulito”. La investigación también analiza si en determinadas transacciones se han falsificado boletas de servicios como electricidad y gas.
La deuda mencionada entre Hauque y Piccirillo ya había sido evidenciada en una sección anterior del expediente, donde Piccirillo admitía una obligación de 6 millones de dólares con Hauque, comprometiéndose a pagar mediante cheques que, según las afirmaciones del entorno de Hauque, carecían de respaldo económico.
El reconocimiento de deuda, en manos de la Justicia, muestra que Piccirillo se comprometía a entregar cercanos a 40 cheques por un total aproximado de $6530 millones. Los abogados de Hauque manifestaban que no habían recibido “un solo peso” y denunciaban que varios cheques habían sido emitidos por individuos sin capacidad económica, señalando irregularidades en las firmas.
La defensa de Piccirillo ha rechazado estas acusaciones y ha sostenido que los cheques son válidos.















