Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio realizado por Goldman Sachs Research, que combina dos índices diferentes para analizar más efectivamente el comportamiento del mercado laboral: uno que mide el riesgo de sustitución y otro que evalúa el potencial de complementación, es decir, hasta qué medida la IA puede potenciar el trabajo humano en lugar de sustituirlo.
En términos más concretos, el análisis, elaborado por la economista Elsie Peng, distingue entre dos efectos complementarios: el de sustitución, donde la tecnología reemplaza directamente funciones humanas, y el de “aumentación”, donde la IA asume ciertas tareas, pero continúa necesitando el juicio, la creatividad y las habilidades interpersonales de las personas. Esta diferenciación permite identificar con claridad qué trabajos son más susceptibles de ser desplazados y cuáles se benefician de esta transformación.
Con el fin de ilustrar el impacto actual de la IA en el empleo, Goldman Sachs examinó específicamente el mercado laboral de Estados Unidos. La entidad financiera estima que la inteligencia artificial ha disminuido el crecimiento mensual de la nómina en alrededor de 16.000 empleos durante el último año, lo que ha conllevado a un aumento de 0,1 puntos en la tasa de desempleo.
Sin embargo, el informe aclara que el impacto real podría ser menor de lo que sugieren esos números, ya que los cálculos no reflejan completamente el efecto compensatorio de la contratación para la construcción de centros de datos ni el aumento de la demanda laboral relacionada con las mejoras en productividad e ingresos ligadas a la Inteligencia Artificial.
El análisis también sugiere que los efectos adversos de la IA sobre la generación de empleo afectan de manera desproporcionada a los trabajadores más jóvenes y menos experimentados. En contraste, cuando los economistas analizaron los sectores con mayor potencial de crecimiento gracias al desarrollo de la IA, observaron un incremento en el crecimiento mensual de la nómina de alrededor de 9.000 puestos de trabajo en el último año y una ligera disminución de la tasa de desempleo en esos ámbitos.
Esta conclusión coincide con el pensamiento del economista conductual Alex Imas, quien publicó un ensayo titulado What will be scarce? (¿Qué será escaso?) donde, contrariamente a las perspectivas más pesimistas sobre el impacto masivo de la IA en el empleo, sostiene que el “sector relacional” prosperará, aquél en el que el componente humano aumenta el valor del producto o servicio.
El estudio de Goldman Sachs identifica las ocupaciones más susceptibles a ser sustituidas por la IA, aquellas donde la tecnología tiene mayores probabilidades de reemplazar directamente a los trabajadores. En la cima de este ranking se encuentran los operadores telefónicos, quienes reciben la puntuación más alta en términos de desplazamiento, seguidos por los empleados en otras posiciones vulnerables.














